B.D.-Nr. 7799

Superando la materia....

Ningún ser humano puede espiritualizar su alma, es decir, unirla con la chispa espiritual en sí, que aún tiene su corazón dirigida hacia la materia, pues éste no prestará atención a la voz del Espíritu en sí; su pensar, querer y actuar siempre serán dirigidos al mundo, y dejará que su alma languidezca mientras satisface todas las demandas del cuerpo. Alma y Espíritu solo se unirán cuando un ser humano supere el amor propio, cuando elimine los deseos terrenales y escuche lo que el Espíritu exige, que busca atraer el alma hacia el Padre, Que busca guiarla a establecer la conexión Conmigo, para que Yo Mismo ahora también pueda influir en el alma a través de Mi Espíritu.

Por lo tanto, siempre hay que considerar que existen dos reinos que buscan poner grilletes a los seres humanos, pero que en su naturaleza de ser se difieren completamente el uno del otro.... El reino terrenal solo ofrece bienes terrenales, mientras que el Reino espiritual ofrece bienes imperecederos. Sin embargo, estos últimos no se pueden percibir con la misma facilidad que los bienes materiales, por lo que el ser humano prefiere adquirir lo visible y tangible. Los bienes espirituales en cambio, no son tan fácilmente perceptibles, y por consiguiente, solo hay pocos seres humanos que se esfuerzan por obtener bienes espirituales.

La espiritualización del alma, sin embargo, es el objetivo y el propósito de la vida terrenal, porque el alma cambia de morada y pasa al Reino espiritual cuando llega la hora de partir de esta Tierra; entonces el cuerpo se descompone, y con este todo aquello por lo que se ha esforzado en la Tierra.... pero el alma sigue existiendo, y si ya ha logrado la espiritualización en la Tierra, entonces entra en el Reino espiritual con un vestido radiante de luz y es bendecida....

Si, por el contrario, el cuerpo ha primado en la vida terrenal, entonces el alma se encuentra en un estado lamentable, pues no puede perecer, pero su vida posterior en el Reino espiritual depende de su grado de madurez. Y esto a menudo también implica un estancamiento espiritual, lo cual puede ir seguido de una caída a mayor profundidad. En ese caso, la vida terrenal ha sido en vano, no ha logrado ningún progreso espiritual porque ha dado demasiada importancia a la materia en lugar de superarla.

El ser humano tiene que pasar por el mundo material, debe esforzarse por dominarlo, pero no convertirse en su sirviente o en su esclavo, pues entonces no progresará en su desarrollo, ni su alma alcanzará la madurez que le permite unirse con su Espíritu interior. El ser humano tiene que vencer el amor propio; entonces dominará la materia, entonces podrá desprenderse de ella, y entonces también lo hará con alegría, y entonces también ha reconocido y cumplido su propósito de la vida terrenal. Entonces se dejará guiar voluntariamente por su espíritu, y así Yo Mismo podré influir en él, ascenderá irrevocablemente a la altura, porque entonces Mi obrar en él verdaderamente tendrá un éxito espiritual.... porque ahora el espíritu en él empuja hacia el Espíritu Padre desde la Eternidad, y ahora la unificación puede tener lugar, la que requiere un alma espiritualizada, una que se haya despegado completamente de la materia, que se esfuerza únicamente por el Reino espiritual y ha comenzado el camino de regreso a la casa de su Padre.

Y el ser humano siempre debe preguntarse hasta qué punto su amor sigue dirigido hacia sí mismo.... Porque solo cuando se haya vencido a sí mismo, su amor por Mí habrá alcanzado el grado que permite que tenga lugar la unificación que ahora es eternamente indisoluble....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.