B.D.-Nr. 7432

Un sentido del bien y del mal....

Cada uno es capaz de distinguir entre el bien y el mal si considera el efecto en sí mismo, si considera lo que le sirve a su propio bien o le causa un malestar evidente.... independientemente de tales acciones que obviamente causan daños o grandes sufrimientos. El ser humano siempre sabrá que es lo mejor para sí mismo, qué desea o qué rechazaría si él mismo fuera el objetivo de ataques o también de buenas acciones por parte de un semejante.

El ser humano sabe muy bien qué está bien y qué esta mal, por eso se le dieron los mandamientos del amor, que, una vez más, exige a actuar según ese sentimientos que reside silenciosamente en el interior del ser humano, pero a lo que no siempre presta atención. Por lo tanto, los mandamientos divinos del amor deben llamarle la atención a los deberes frente a Dios y al prójimo.... Debe aprender a vivir conscientemente, observando siempre los mandamientos divinos en su conducta de vida. Sabe intuitivamente que el semejante le exigirá lo mismo que él mismo le exige de él; consideración amorosa y respeto por lo que le pertenece a ese humano.... pero como también ayuda cuando el prójimo la necesita, porque él le estaría también agradecido en la misma situación por la misma consideración que encuentra en él, así como por la comprensión de sus propias necesidades.

El ser humano solo necesita ponerse a sí mismo en el lugar del prójimo, y entonces también sabrá lo que es bueno en todo caso. Pero ahora el grado del amor propio que aún controla al ser humano es decisivo, pues aunque sepa lo que debe hacer y lo que es bueno ante los ojos de Dios, su amor propio puede ser tan fuerte que no sea capaz de dar un sacrificio por su prójimo. Entonces debe emplear una gran fuerza para vencer su amor propio por el bien de su prójimo, pero no se puede decir que sea incapaz de distinguir entre el bien y el mal, que no sepa que está obligado con su prójimo.... sino precisamente su conocimiento aumenta el pecado de omisión que comete cuando no alivia el sufrimiento de su prójimo, aunque sea capaz de hacerlo....

Pues solo su excesivo amor propio le impide realizar una obra de caridad, pero sabe que debe hacerlo conforme a la voluntad de Dios y Sus mandamientos de amor. Él mismo sabe cómo es entrar en necesidad, y entonces agradece cualquier ayuda. Y así también debe recordar a su prójimo en su necesidad y no negarle la ayuda, aunque le cuesta superarse a sí mismo. Por consiguiente, su obra de amor será más valorado y recompensado por lo que ha hecho por amor al prójimo.

Por lo tanto, todo ser humano puede comprender los mandamientos divinos del amor, porque el sentido del bien y del mal está presente en todo ser humano, así como nadie puede “pecar impunemente” porque siempre reconocerá su mala acción hacia su prójimo.... En primer lugar, el amor al prójimo debe impedirle que se cometa un acto pecaminoso contra él, debe combatir la falta de amor.... entonces el camino para practicar el amor al prójimo no será difícil. Porque la chispa del amor reside en él, y también se encenderá fácilmente si el ser humano dispone de buena voluntad.... la cual demuestra al abstenerse de toda acción pecaminosa contra su prójimo y, por lo tanto, desear protegerlo de cualquier daño. Entonces no es difícil realizar actos de amor hacia él, porque se pone en el lugar de su prójimo necesitado y ahora desea ayudarlo....

El bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, deben separarse conscientemente.... uno debe ser combatido, y por el otro hay que esforzarse.... Entonces el camino hacia la caridad desinteresada ya no está lejos, pues entonces el ser humano es de buena voluntad y actuará según la voluntad de Dios.... actuará, pensará y hablará según los mandamientos del amor a Dios y al prójimo....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.