6098 Dios en Jesucristo

4 de noviembre de 1954: Libro 66

Yo quiero seros en verdad un Maestro y un Consejero y guiaros por el camino a la perfección. Pero vuestra voluntad tiene que aceptarme y reconocerme como vuestro Guía y Maestro, de lo contrario Mi instrucción permanece sin hacer efecto y no dáis ningún paso adelante en vuestra evolución. Si Yo me acerco a vosotros en Jesucristo, a quien tenéis que reconcer en el corazón enteramente, así os está indicado al mismo tiempo el camino verdadero, pues sólo por encima de Jesucristo está el Camino que conduce a la meta. Establecer un contacto con Dios sin el reconcimiento de Jesucristo es imposible, porque sólo en Ėl puedo Yo ser buscado y encontrado y fuera de Jesucristo no hay ningún otro Dios.

Y en eso consiste la gran necesidad en la tierra en que los hombers en cierto modo me rechazan, en que no saben, ni quieren creer que la eterna Divinidad, la Fuerza que llena todo manifestada en Jesucristo quiere que sea reconocida de que Yo Mismo en Jesucristo me presente a ellos cuando se les exija la fe en Mí. Y en este sentido estaréis siempre instruídos, cuando seáis instruídos en la Verdad. Toda otra representación de Mí, de vuestro deber hacia la divinidad eterna no corresponde a la Verdad. Y sin embargo, son otras representaciones mucho más admitidas. Y por eso la humanidad va en los caminos falsos, no va por el camino sobre Gólgota, no lleva el camino que Yo inicié como el Hombre Jesús a la Altura .

La humanidad no va por el camino del amor, si no conocerían y reconocerían a Jesucristo como la Personificación del Amor eterno.

La creencia en un Poder creador únicamente no basta, pues ésa no puede ser negada por hombres pensantes. Mas que ese Poder creador se os ha hecho imaginable en Jesucristo, de que ese Poder y Ėl son Uno y que por tanto el hombre tiene que unírse con Jesucristo, si él quiere unírse con Dios, eso tiene que ser aceptado y constarle como Verdadero, de lo contrario al hombre le falta la fe en Mí, a pesar de que él no niegue a un "Dios". Yo exijo la fe en Jesucristo, la que demuestra primero a una fe verdadera, una fe que por el amor ha despertado a la vida; pues quien reconoce convencido a Jesucristo como Hijo de Dios, en quien Yo me he encarnado, ese tiene ya en sí encendido el amor, que le proporciona la Luz del conocimiento, la fuerza de la convicción, sin la cual no se puede hablar de una fe auténtica y verdadera.

Mas Yo no me doy por contento con una fe ciega. Y por eso os instruyo Yo Mismo y me ofrezco a vosotros como Guía, para que estéis bien dirigidos en vuestro pensar y a través de la Verdad ganéis también la plena comprensión para el misterio de la encarnación de Dios en Jesucristo. Una buena instrucción os dará Luz, y también la acceptaréis. Y esta instrucción sólo Yo os la puede dar con la previa condición, que os dejéis enseñar por Mí, de que pidáis a la "Divinidad eterna", la que en vosotros reconocéis por aclaración, por un verdadero pensar, y buen guíar a esta petición accederé Yo en verdad, para que podáis creer en plena convicción, y estaré siempre dispuesto a introduciros en la Verdad y mediante esa fe seáis bienaventurados.

Amén

Traducido por: Pilar Coors

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

Descargas

Descargar cotizaciones para libro _book
 ePub  
 Kindle  
  Más descargas

Este Comunicación

 descargar como MP3  
Vista de impresión
 Manuscritos

Translations