5904 La bendición del sufrimiento

16 de marzo de 1954: Libro 64

Vendrá un día en que todos reconoceréis por qué teníais que sufrir en la Tierra y, si esto produjo un buen resultado –lo que nunca habría sido posible sin pasar por sufrimientos–, vais a agradecérmelo. Consta que no os dejaría sufrir infundadamente, pero mi Amor reconoce el efecto que el sufrimiento os produce, y por eso lo aplica, aunque frecuentemente no seáis capaces de reconocer mi Gestión amorosa.

Pero sabed: cada impulso de vuestro corazón me está conocido, y precisamente por eso toco a los Míos aparentemente con dureza. Pues a estos, una vez que haya llegado su fin terrenal, en mi Reino quiero regalarles aún más - lo que con toda seguridad será suyo.

En la Tierra no hay manera de apreciar en qué consiste la bienaventuranza que os quiero preparar. Pero Yo sí sé cómo un alma tiene que estar concebida para que pueda soportar esta bienaventuranza... únicamente Yo sé cómo puede conseguir aquella constitución... y únicamente Yo conozco los medios correctos - razón por la que también los aplico... y porque os amo y conozco vuestra voluntad que está dirigida hacia Mí...

Pero también debéis ser conscientes de que el alma en el estadio de hombre aún no está preparada suficientemente para que pudiera soportar mi Irradiación de Amor en toda Plenitud... y que por eso aún tiene que pasar por el sufrimiento para que este la purifique completamente.

Sabed también que no fue vuestra conducta en la Tierra la que produjo la envoltura de vuestra alma, pues cuando esta llegó a la Tierra estaba ya cubierta de envolturas muy densas - y ahora el deber del hombre es precisamente la disolución de estas envolturas...

Una gran actividad en el amor contribuye mucho para quitar las escorias del alma y, donde la fuerza del amor aún no es suficiente, un sufrimiento penoso aun ayuda a conseguirlo. Os digo que experimentaréis una suerte indecible cuando el alma al dejar la Tierra atrás puede elevarse libremente y, penetrada de Luz, entrar en el Reino espiritual.

Entonces habéis vencido todo lo pesado, todo sufrimiento terrenal, y ante vosotros se despliega la eternidad en suma bienaventuranza... Mientras tengáis que sufrir, cada día os parece muy largo, pero comparado con la eternidad sólo es un momento fugitivo.

Los sufrimientos a veces os parecen ser insoportables, sin embargo, no os cargo con más de lo que podéis soportar; y en todo momento podéis dirigiros a Mí, el portador de la cruz Jesucristo, para que Él os ayude si la carga os parece ser insoportable.

“¡Cargaos con vuestra cruz y seguidme!”. - ¿Acaso Yo como Hombre Jesús habría pronunciado estas Palabras si hubiera sido imposible para vosotros portar la cruz que os está impuesta? Pero Él mismo también os ofreció Ayuda con las Palabras: “Venid a Mí todos los que estáis fatigados y cargados, que Yo os aliviaré”.

Fiel a su Palabra, Él siempre os dará fuerza; porque vuestro Salvador Jesucristo os conoce y sabe que estáis dispuestos a seguirle, de modo que mientras viváis en la Tierra, os colmará de Fuerza y de Gracia.

Amén.

Traducido por: Meinhard Füssel

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