5884 Jesucristo.... Su santo nombre....

22 de febrero de 1954: Libro 64

El nombre de Aquel Que es sumamente santo, y a Quien debéis invocar en toda angustia terrenal y espiritual, todos vosotros lo conocéis.... Es Jesucristo, el Hijo de Dios y Redentor del mundo.... Él que como Hijo de Dios descendió a la tierra y después de Su Obra de Redención se elevó de nuevo al cielo como Dios mismo.... a Quien, por tanto, se Le ha de llamar Dios porque la Deidad eterna se manifestó en Su caparazón humano, el Amor eterno, Que llenó plena y completamente al hombre Jesús y, por lo tanto, Su alma se convirtió en una con ella como completamente deificada.

La humanidad probablemente conoce Su nombre, pero sobre todo su nombre solo se valora como el de una persona que era buena y noble, pero a la que se le niega la divinidad. Para aquellos, por tanto, Su nombre es sin fuerza; no invocan a Quien les ha prometido el cumplimiento de toda oración que se envíe al Padre en Su nombre. Porque Él y el Padre son uno, y cualquiera que exprese fe en eso a través de la invocación de Su nombre, su oración será respondida.

Para los hombres que carecen de cualquier conocimiento espiritual, este problema de la encarnación de Dios es tan incomprensible que dudan de la verdad de tales enseñanzas y, por lo tanto, nunca probarán la fuerza de Su santo nombre.... Pero su ignorancia no anula la verdad.... Y Dios no deja ninguna oportunidad sin aprovechar para traerles el conocimiento, para darles la aclaración correcta, para que puedan comprender la santidad del nombre de Jesús y también Lo invoquen en su necesidad....

El objetivo final de todo ser es deificarse a sí mismo en el libre albedrio. Los hombres desconocen el propósito y el objetivo de su vida terrenal y, por lo tanto, tampoco persiguen el objetivo que el hombre Jesús, sin embargo, alcanzó por Su vida terrenal y Su muerte en la cruz. Es cierto que descendió a la tierra como alma de luz para cumplir por primera vez una misión, para redimir a los hombres de una culpa.... del pecado de la anterior rebelión contra Dios. Porque sus almas también habían sido almas de luz.... También habían emergido de Dios y estaban en la misma perfección que el alma del hombre Jesús.... Pero habían perdido su perfección en el libre albedrio, no habían permanecido con Dios, sino que se habían alejado de Él voluntariamente, hacia aquel, que se opuso a Dios como oponente después de ser el primero en apostar a Dios.

Esta gran culpa que una vez se habían cargado los seres espirituales y cuya consecuencia es la vida terrenal como ser humano, la tomó Jesús en sus hombros para pagarla a través de Su muerte en la cruz.... Y por esta misión descendió el alma de luz.... El Hijo de Dios.... a la tierra. Al mismo tiempo, sin embargo, ejemplificó la vida que conduce a la Deificación del alma.... Ejemplifico una vida en el amor desinteresado por ellos, que lleva a la unión completa con el Amor eterno, que también puede transformar a un hombre terrenal pecador en una imagen divina y conducir a la plena posesión de fuerza y luz....

El hombre Jesús le ha dado la prueba a la humanidad, que Sus milagros, Su sabiduría insuperable y finalmente Su brillante ascensión demostraron Su fuerza y poder divino.... Demostraron el efecto de un estilo de vida en el amor y dan la esperanza a todos los hombres de poder lograr el mismo objetivo, si viven siguiendo a Jesús.... Porque dio a los hombres la promesa: debéis llegar a ser perfectos, como vuestro Padre Que está en el cielo, es perfecto....

De modo que también es posible lograr a esta perfección si se lucha seriamente por ella y si se pide ayuda a Su sagrado nombre. Porque a través de la Obra de Redención se ha quitado la carga a la humanidad, que la apretó contra el suelo e hizo imposible cualquier ascenso a la cima.... Pero por eso Jesucristo también tiene que ser reconocido como el Redentor del mundo.... de lo contrario, la culpa del pecado no está pagada, de lo contrario, cada persona tendría que hacer frente a esta carga por sí misma y no puede alcanzar la meta durante para siempre....

Jesús sabía de este estado debilitado de la humanidad y por eso descendió a la tierra para ayudarla, pero nadie puede librarse de su culpa que no Le reconoce y, por lo tanto, no se deja redimir por Él.... Nadie puede ganarse el cielo sin Jesucristo.... Pero cada uno experimentará la fuerza de Su nombre, que Lo invoca con fe y se entrega a sí mismo y su culpa y Le pide ayuda y perdón por su culpa.

Nadie Lo llamará en vano quien pronuncie Su santo nombre y a través de eso Lo reconoce como Hijo de Dios y Redentor del mundo, Quien dijo de Sí Mismo. “Yo y el Padre somos uno....” y “nadie llega al Padre, sino por Mí....”

Amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

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