3616 La petición por fuerza.... devoción-gracia....

30 de noviembre de 1945: Libro 46

No confiéis mucho en vuestra propia fuerza, sino pedis en rezos devotos la fuerza y la gracias de Dios para que podáis realizar vuestra tarea terrestre. Reconoced la penuria del tiempo, reconoced el nivel bajo de los almas y sabed que a los hombres falta la fuerza y la gracia desde lo alto, sino estuvieran en este nivel bajo de los almas. Porque con la fuerza divina el hombre anda sin cesar solamente hacia lo alto. Pero quien confía demasiado en sus propias fuerzas no lo nota que se ha quedado sin cualquier fuerza para desarrollarse espiritualmente, porque aprovecha la fuerza de la vida, la cual está siempre a su disposición, mientras esté en el mundo solo para su vida terrestre. Pero la fuerza espiritual le hace falta si no la ha pedido de Dios, lo que necesita es la devoción profunda y el conocimiento de sus debilidades. Al débil, al devoto Dios le ayuda, le fortalece y le levanta hacia Él.Pero quien se cree fuerte no saca las manos pidiendo, no ve tampoco la mano del padre que se estrecha hacia él, sino anda solo su camino, cree que pueda llegar a su reto solo y sin apoyo. Pero su meta no es Dios, no la luz, sino su camino guía hacia la oscuridad, porque la luz eterna no le ilumina, porque la luz no puede brillar donde no es bienvenida. Un deseo serio se muestra primeramente por un rezo devoto, y cuando el hombre reconozca a su deficiencia se convierte en pequeño y devoto.... pero mientras se siente grande y fuerte se presume, no se reconoce a sí mismo, no sabe de su estado sin fuerza que es resultado de la rebelión anterior contra Dios. Pero el estado de la ignorancia es el nivel espiritual más bajo que determina una gran penuria terrestre, la cual tiene que ser eliminada. Porque por la pena terrestre el hombre conocerá su falta de fuerza, por culpa de la pena terrestre se convierte en pequeño y devoto, y encontrará entonces al camino a Dios, a Aquel que se somete devotamente en el rezo pidiendo ayuda.... Mientras la penuria terrestre consiga eso, ha salido beneficiosamente, y el hombre le va a agradecer a Dios eternamente que le ha puesto ante los ojos claramente a sus debilidades para animarle a rezar devotamente. Porque justamente la gracia transmitida le hace desarrollar hacia lo alto, pero lo cual solo se permite quien lo pida devotamente, es decir se abre por el rezo. Porque sin transmisión de fuerza nadie podría llegar a lo alto jamás, a pesar de su gran poder y fuerza en la tierra.... El alma se queda débil e incapaz de desarrollarse si no le viene ayuda desde arriba.... Pero se puede prestar ayuda solo en aquel hombre que pida por ayuda, sino su desarrollo hacia arriba sería forzado y esto sería contra el orden divino, no se podría llegar a la perfección. Y antes de que los hombres no reconocen esto, antes de que no están yaciendo en el suelo y estrechando las manos hacia Dios, al padre eterno, el flujo de la fuerza divina no les puede tocar, y Él tampoco pueda aliviar la penuria terrestre. Los hombres pueden ser llenos de fuerza mientras utilizarían la fuerza divina la cual está a su alcance ilimitadamente.... pero prefiere andar por caminos sin autorización; creen en tener ellos mismos fuerza propia y que son capaces de combatir a todos obstáculos en la vida. Y esa parte es la herencia que se cree poder ganar contra Dios, que se cree ella misma de ser suficientemente fuerte para poder sacar fuerza de Dios y derrumbarle. Y mientras los hombres llevan por dentro esta parte de herencia, mientras no ha reconocido que cualquier fuerza le tiene que salir de la fuente eterna, será débil aunque tenga una imagen suya fuerte y no podrá forzar nada. Y tiene que entrar en un estado de desesperanza total para empezar a reflexionar que hay que dirigirse hacia la fuente del origen, la fuente de la fuerza de la eternidad pidiendo y esperando ayuda de allí. A partir de entonces su camino va hacia arriba, entonces se aleja de aquel que se cree lleno de fuerza, pero que realmente está debajo de la voluntad de Aquel que es la fuerza en sí mismo y que la puede repartir según su parecer....

amén

Traducido por: Bea Gato

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