3209 Signos del tiempo final - Batallas por la fe - Caos

2 de agosto de 1944: Libro 42

No sería útil a la humanidad saber exactamente cuándo se producirá el cambio espiritual, porque saberlo con exactitud mermaría su libre albedrío, pues el hombre se vería obligado a cambiar su manera de vivir cuando ese tiempo estuviera cercano.

Pero no es la Voluntad de Dios que la gente sepa de antemano el día y la hora que Él disponga para el juicio; deben saber sólo que el fin está cerca y reconocerlo en los signos de la época. Sin embargo, cuando gente llena de fe pida iluminación a Dios, Él les dará respuestas que sean beneficiosas para la salvación de sus Almas.

El tiempo final precede al último juicio. En este corto tiempo habrá un breve periodo marcado por una lucha extraordinariamente fuerte a causa de la fe. Tan pronto como esta lucha se haga de manera abierta y no se actúe ya en secreto contra todo movimiento espiritual, cuando se promulguen leyes prohibiendo a los hombres todo esfuerzo espiritual, cuando ninguno de los mandamientos divinos sea respetado, cuando empiece la persecución contra todos los fieles y ellos ya no puedan apelar a la justicia, el tiempo final entrará en su última fase, y el juicio final podrá ser esperado cada día y cada hora.

Antes que se encienda esta batalla por la fe, la humanidad se encontrará en el caos espiritual y terrenal. Por doquier será manifiesta una regresión causada por gente dominada por Satán. Él se manifestará mediante la destrucción y la desolación terrenal, en reglamentaciones sin amor y en un modo de vida blasfemo; en revuelta y furia contra la fuerza gobernante y en tiranía brutal y restricción de la libertad, y en la violación del derecho y de la justicia.

Esto ocurrirá después de un descomunal terremoto causado por la Voluntad de Dios para acabar una gigantesca batalla entre naciones que no podrá ser terminada por voluntad humana. Este terremoto significará para la humanidad un profundo cambio de la manera de vivir a la que estaba acostumbrada la gente, una época de tremendas privaciones y de condiciones de vida difíciles.

Al principio, esta época parecerá realmente apropiada para la difusión de la Palabra divina, pero no promoverá el poder mundial de la Iglesia, porque la humanidad luchará intensamente por mejorar sus condiciones de vida terrenales, y estos esfuerzos serán opuestos al impulso espiritual, a la fe en un Poder que pide a la humanidad que asuma sus responsabilidades, y a los mandamientos divinos que postulan el Amor.

Por lo tanto, todo lo que estorbe la restauración del antiguo estilo de vida será combatido; razón por la que la batalla de la fe se dará muy cerca de la intervención de Dios, la cual conducirá los sucesos mundiales por otros caminos.

Los incidentes se seguirán en rápida sucesión, acelerados por la degradación espiritual de la humanidad, muy obvia y reconocible por las acciones sin amor de la gente y por el modo de pensar que testimoniará su más profunda corrupción y preparará acciones que pueden ser llamadas satánicas. Cuando esto suceda, vosotros los hombres también os daréis cuenta que han llegado los tiempos en los que puede esperarse la intervención de Dios; en los mismos acontecimientos del mundo verán las señales de ellos. Cuando vean lo que la humanidad es capaz de hacer, reconocerán que se ha alejado totalmente de Dios, y ello pondrá claramente de manifiesto que la raza humana no podrá esperar un nuevo despertar espiritual.

Aquellos hombres que sean leales a Dios se acercarán aún más a Él; ellos serán en verdad «Su Iglesia», que se mantendrá con miseria y sufrimiento; pero su número será pequeño. El mundo, sin embargo, niega a Dios y es hostil a todo lo que es de Dios y combate todo lo que es por Dios. Y esta miseria espiritual es un presagio del fin.

Así que estad atentos a los signos de los tiempos, observad la conducta de la humanidad, su apostasía de Dios y su inclinación al mundo. Si la gente está notoriamente bajo la influencia de Satán; si son adictos a él y hacen todo lo contrario a los mandamientos divinos; si ya nada es sagrado, ni la vida de sus semejantes, ni sus propiedades; si la mentira triunfa y la Verdad es atacada, entonces sepan que el fin esta cerca. Así serán capaces de dar testimonio de los sucesos que fueron profetizados, porque todo ello sucederá durante la vida de un hombre, quien de algún modo apresurará la desintegración, quien ama el principio destructivo, quien no es constructivo sino activo en la destrucción. Y con el fin de ese hombre llegará también el fin del mundo, es decir, el fin de esta Tierra en su forma presente, y el fin de los seres humanos que actualmente la habitan, quienes estarán separados de aquellos que pertenecen a Dios.

Ahora sabéis que sólo queda un tiempo corto, que no habrá más largos aplazamientos, que el fin es inminente. Y debéis estar preparados, vivir como si cada día fuera el último, porque no sabéis cuando seréis llamados al Reino del Más Allá ni si viviréis todavía para ver el fin de la Tierra. Si sois necesarios como combatientes por Dios durante el conflicto previo al fin, Dios guiará vuestro pensamiento y seréis capaces de reconocer cuando ha llegado el tiempo de la intervención de Dios a través de los poderes desatados de las fuerzas de la naturaleza, el tiempo de la batalla por la fe y el tiempo del Juicio Final. Dios desea que alertéis la atención de la humanidad; por consiguiente, Él iluminará también vuestro espíritu y guiará vuestro pensamiento para que podáis reconocer lo recto y proclamarlo y transmitirlo a vuestros semejantes ahora que lo habéis reconocido.

Amén.

Traducido por: Meinhard Füssel

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