0697 Salvador como médico... Enseñanza del tiempo presente.... Mensaje celestial

5 de diciembre de 1938: Libro 15

“¡Oh, si tuviera mil lenguas para alabar tu poder y tu gloria, oh Señor, Que gobiernas el mundo de eternidad en eternidad.... y a Quien aceptas a Tus hijos terrenales con la más suave misericordia y les das palabras de amor una y otra vez!.... Sé mi protección y mi escudo ahora y en todo momento.... Amén”.

Así debería sonar en vuestros corazones, y debiereis mirarlo con gratitud, Quien os honra con Su gracia, porque el Señor os anima con Su Palabra. Él es el Salvador de vuestra alma, el médico adecuado, Que os deja curaros, Que conoce todos vuestros sufrimientos y está ansioso en amor incansable por traeros la Salvación.... Si creéis en Sus palabras, si os dejáis ser verdaderamente cuidado de Él, si de ahora en adelante deseáis la poción curativa adecuada, entonces la recuperación de vuestra alma es vuestra parte y su estado de sufrimiento se remedia para siempre. Ved el obrar de Dios y reconoced Su amor, y no os escondáis, sino aceptáis con el corazón agradecido lo que os ofrece la mano de vuestro Padre. La enseñanza del tiempo presente ya no corresponde a Su voluntad, le da pena la humanidad que es de buena voluntad y a ella le aplica Su misericordia. Y quien espera demasiado de esta tierra debe ser señalado a la fugacidad de todo lo terrenal.

La voluntad del Señor es siempre y eternamente la misma, que los hombres en la tierra busquen ennoblecer su ser, que presten su oído a los mensajes celestiales y que se les muestre el camino que lleva a ennoblecer el alma con la mayor claridad posible. Y en cuya abundancia se expresa el amor del Señor se puede reconocer en el hecho de que Él mismo camina sobre la tierra y se revela a los amorosos y dispuestos hijos de la tierra y eso de cualquier manera. Una mirada clara a su alrededor y una escucha hacia a dentro revela claramente su presencia para aquel, cuyo corazón se dirige hacia Dios. Y Su Espíritu está constantemente entre ellos, por lo que los Suyos sentirán Su cercanía y siempre sabrán lo que el Señor desea y, alejados del mundo, tratan de cumplir Su voluntad.

Pero quien mira y escucha con ojos y oídos mundanos nunca puede esperar la recuperación de su alma, más bien ignora todo lo que es útil para el alma.... No necesita al médico, porque no quiere seguir sus sabias instrucciones, por lo que tiene pocas oportunidades de mejorar su estado del alma. Y el camino por la tierra no contribuye a ello, porque se hizo caso omiso de la Palabra del Salvador. A la fuerza de arriba fueron puestos limites por la voluntad del hombre para defenderse, y todo el amor y misericordia del Señor no hacen nada contra esta. Sin embargo, que tremenda responsabilidad para el alma.... Y qué desesperada la senda ulterior de la vida, si la voluntad del hombre no cambia.... En el umbral de la muerte, su error a menudo se hace evidente, y entonces el alma va hacia un desolado más allá, donde la lucha empieza de nuevo, si el alma no quiere reconocer.... o se inicia una lucha difícil, por lo que el alma ha reconocido....

Amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

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