0409 Alusión sobre terremotos y catástrofes

10 de mayo de 1938: Libro 9

Sólo falta poco y el Señor abastecerá a los suyos con una gran fuerza y les otorgará el poder de actuar en su Nombre. A la vez, a aquellos cuyos corazones palpitan llenos de amor para Él, los colmará de sabiduría en medida inimaginable. Habrá miles para convertirlos, y para dar a estos una vislumbre de la Lumbrera de Dios, Él debe hacer que haya señales extraordinarios, porque la ofuscación entre los seres humanos es demasiado grande.

En una noche de horrores muchos incurrirán en la creencia que los elementos naturales hayan determinado el fin de su existencia. Ahí hay todavía la posibilidad de causar en tales almas un reconocimiento, porque únicamente lo que sucede fuera de la Tierra –donde los hombres no tienen influencia– puede acarrear un cambio hacia lo bueno.

Las actividades de los elementos harán que los hombres reconocerán que cada ser está sometido a Poderes superiores - un reconocimiento al que deben preceder horas de aflicción y tormentos extremos, con lo que incluso esto no es sino una Obra de Misericordia del divino Salvador.

Tal como los poderes de la naturaleza mediante su actividad en el aire actúan purificándolo, en el mismo sentido también un gran terremoto en la Tierra sólo surtirá su gran efecto favorable sobre la humanidad; porque todo deterioro terrenal puede ser reparado, pero no la descomposición del alma. Lo que de bienes materiales quede destruido, miles y miles de manos procurarán reconstruirlo. Pero la reconstrucción del alma no se emprenderá tan rápidamente.

Sólo una minoría de la humanidad se aconsejará mejor, y a esta las actividades de la naturaleza y sus desastres redundarán en una gran bendición. De modo que la Voz férrea del Señor sonará por todas partes... y sabio es aquel que la hará caso y se esforzará por cumplir con su Voluntad.

El valle de la Tierra para vosotros tan encantador puede convertirse en un valle del horror - si pasáis por alto de la gran Gracia que significa el poder morar en él y sólo procuráis a satisfacer vuestros deseos sensuales.

¿Adónde podrá llevaros una vida regalada, haciendo caso omiso de la verdadera actividad que os está asignada - una actividad que consiste en la formación diligente de vuestra alma? Aunque la Tolerancia y Paciencia de Dios perduren eternamente, si no tenéis la voluntad correspondiente no alcanzaréis vuestra meta ni en eternidades.

De modo que Dios os comunica encarecidamente su Voluntad... El que tiene oídos que oiga... porque el Señor advierte a cada uno que no se deje envolver en tinieblas eternas, sino que disfrute de la Luz divina. Los que queréis servirme, ¡estad preparados para esta época!, porque entonces tendréis que ejercer vuestro cargo, anunciando por todas partes la Palabra de Dios que para incontables seres humanos en una fase conflictiva será un consuelo edificante, y la que entonces también será respetada y cumplida.

Amén.

Traducido por: Meinhard Füssel

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

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