Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8731

8731 La representación verdadera de la Obra de Redención

20 de enero de 1964: Libro 92

Yo solamente quiero daros siempre explicación por eso, para que podáis regresar a Mí sólo en el camino de la Verdad y que por lo tanto tenéis que recibir también de Mí, porque Yo soy la Verdad eterna. Mas entonces continuaréis firmes vuestro camino sin titubear, el cual os será mostrado, porque lo reconocéis claramente por qué camináis en la tierra y donde está vuestra patria verdadera. Si sois instruidos en la Verdad, os enteráis también de vuestra procedencia y sobre todos los precedentes de una vez en el Reino espiritual, y después os es también explicable la vida terrena. Y en ella reconocéis un sentido y finalidad y tratáis luego de alcanzarla. Pero si os ll evan el error, os será todo incomprensible y os induce a toda clase de preguntas, las que volverán a responderos sólo equivocadas. Y entonces es vuestra vida terrenal, la mayoría de las veces, una marcha en vacío, puesto que os mantiene en el error, ese quiere impediros siempre que investiguéis o ambicionéis seriamente a la Verdad.

La esencia de lo que debéis saber, es y continuará siendo la Obra Redentora de Jesucristo, y si estáis bien instruidos en ella, entonces es también vuestra realización, vuestro regreso a Mí, garantizado, pues de ese modo aprovecháis las Gracias, las que adquirió el Hombre Jesús por Su muerte en la Cruz, y perdéis toda falta de voluntad, ambicionando seriamente vuestra perfección, y os es quitada la carga de encima de vosotros, la que antes es agobiaba al suelo, de tal modo que de propia fuerza no podiáis levantaros. Y siempre será Mi procurar llevaros la Verdad sobre la Obra Redentora, pues de ella debéis enteraros para que repercuta benéficamente en vosotros, si la Sangre de Jesús fue derramada también por vosotros, la que expió la gran deuda de vuestro gran pecado.

Pues vosotros tenéis que recurrir conscientes al derecho de las Gracias, tenéis que reconocerle conscientes como al Salvador divino, entregándole vuestra culpa y pedirle remisión, pues Él y Yo es uno solo. Y una vez os rebelastéis contra Mí, una vez no quisistéis reconocerme y tenéis que reconocerme ahora a Mí Mismo en Jesucristo como a vuestro Dios y Padre y anhelar de nuevo la unión Conmigo. No existe ningún otro camino de regreso a Mí mas que el camino a la Cruz, y allí os conduce sólo esta pura Verdad, sólo mediante la Verdad podéis estar informados de lo que para vosotros significa la Obra Redentora de Jesucristo y por qué tenéis que estar enterados de ella. Y si ahora, pues, esta Verdad está mezclada con ideas erróneas a causa del actuar e influenciar de Mi enemigo, entonces la Obra Redentora de Jesucristo está mal interpretada, está depreciada, precisamente por ser falsamente comprendida, lo cual es la meta de Mi enemigo. Y él siempre se esforzará por mantener a los hombres en la tiniebla del espíritu, y por eso se preocupa de entremezclar la Verdad con error, para impedir que resplandezca en los hombres una luz y en esa luz ellos reconozcan y anden por el buen camino.

Su meta es de hacer ineficaz por completo la Obra de Redención, quitar a los hombres todo el conocimiento de ella, poniendo a Jesús como a un hombre que en el sentido mundano era rebelde y por eso tuvo que sufrir la muerte en la Cruz, su meta es, disputar todo argumento espiritual y quitar de ese modo la fe en una misión de Jesús, para que no tomen el camino hacia Él bajo Su Cruz, sino que le nieguen como a un Redentor enviado por Dios a la humanidad. Y resulta de ese modo un daño inimaginable para la humanidad, pues Él es el único Ayudante en su mayor desgracia espiritual.

Si los hombres eliminan a Jesucristo y Su Obra Redentora, será su vida en la tierra infructuosa, permenecerán en la oscuridad del espíritu y por lo tanto también parte de ese, que es Mi adversario y enemigo. Pero donde él actúa, estoy Yo también en incesante actividad, y donde él procede en contra de la Verdad, la dirijo Yo constantemente abajo a la tierra, y la pura Verdad tomará siempre camino allí, donde es anhelada, y eso no podrá impedir el enemigo, porque el deseo de estar en la Verdad va dirigido a Mí, y ya el hombre pronuncia de ese modo la última prueba de voluntad, él se ha decidido por Mí y por eso será tenido por Mí en cuenta. Y lo que Yo doy será siempre del máximo valor y ayuda a los hombres por consiguiente a la meta también.

Sin embargo, vosotros hombres no debéis olvidar esto: De que sólo la Verdad puede llevar a un éxito bienhechor, pues un ideario falso jamás le sirve al hombre de salvación.

Y por eso tenéis que anhelar siempre la Verdad, no podéis contentaros con ideologías de las que no conocéis su origen, y por eso que tenéis que suplicarme siempre a Mí Mismo por ella, para que os deje reconocer lo bueno y verdadero y os proteja de ideologías y doctrinas heréticas. Y en verdad, que Yo os concederé esa petición, pues Yo quiero que regreséis a Mí, y por eso os indicaré el verdadero camino que debéis ir. Y entonces alcanzaréis con toda seguridad también vuestra meta.

Amén

Traducido por Pilar Coors