Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8589

8589 Oración por Fuerza y Gracia. Soberbia... Humildad...

18 de agosto de 1963: Libro 90

Sed conscientes de que continuamente podéis solicitar mi Gracia - para vosotros, para vuestros semejantes, y también para todas las almas en el Reino espiritual. El ruego por Gracia –si la pedís para vosotros mismos– siempre es una manifestación de humildad, porque reconocéis vuestra debilidad y en esta os dirigís a Mí para que os fortifique. El hombre que se siente débil también siempre se dirigirá a Mí en toda humildad; y al humilde le regalo mi Gracia.

Pero si pedís Gracia para otros –para los semejantes o para almas en el Más Allá– entonces esto es una manifestación del amor altruista, dado que queréis ayudar a aquellos que son débiles en el espíritu, pues pedís fuerza para aquellas almas que también son débiles... la que ahora también se lo puedo conceder gracias a vuestro amor. Como siempre son ruegos espirituales que me dirigís, os digo que estos siempre se cumplirán.

Pues siempre me lo pediréis con el corazón humilde... reconocéis vuestra debilidad ante Mí y sabéis que únicamente de Mí pueden surgir Fuerza y Gracia. De modo que así también reconocéis vuestra deficiencia y deseáis llegar a ser perfectos - para lo que me pedís mi Apoyo...

Si ahora tenéis en cuenta que en otros tiempos habíais apostatado de Mí porque os considerasteis fuertes y os imaginasteis que ya no me necesitabais a Mí ni tampoco mi Fuerza, entonces también os quedará claro que vosotros mismos os habíais jugado la perfección libremente... Pero ahora estáis encarnados en la Tierra como seres humanos con el objeto de vuestro regreso a Mí - un regreso que debe producirse de manera opuesta a la apostasía: fuisteis soberbios y os imaginasteis de poseer fuerza en abundancia, mientras que ahora en humildad muy profunda debéis reconocer vuestra debilidad rogándome por la concesión de Fuerza.

Como en aquellos tiempos os habíais apartado de Mí voluntariamente, ahora debéis rogarme por la Gracia - un regalo que no habéis merecido dado que os lo habíais jugado en vuestra soberbia... Pero podéis creerme que con tales ruegos por Fuerza y Gracia cumplo con mucho Gusto, ya que Yo mismo quiero que recuperéis la perfección para que podáis volver a uniros conmigo, para recibir bienaventuranzas que únicamente la conexión conmigo os puede producir.

Tan sólo el reconocimiento de vuestra indignidad y debilidad me incita a obsequiaros abundantemente; y por eso cada vez de nuevo podéis pedirme Fuerza y Gracia... Se trata de un ruego espiritual con el que cumplo irrevocablemente, porque mi Bienaventuranza consiste en enviar a mis criaturas continuamente Fuerza de Amor para que ellos puedan ascender y acercarse cada vez más a Mí. Porque esto no lo podéis conseguir por propias fuerzas mientras no seáis abundantemente activos en el amor y vosotros mismos os ganéis fuerza.

La misma oración –en el espíritu y en la verdad– que solicita la administración de Gracia y Fuerza ya es la garantía para su recepción, pues cada vez de nuevo afirmo: Al humilde Yo le regalo mi Gracia, porque únicamente un corazón humilde dirige este ruego a Mí. Siempre de nuevo os garantizo que cumpliré con este ruego vuestro, dado que con él confirmáis que deseáis a acercaros a Mí... de modo que con esto ya aprobáis vuestro examen de voluntad en la Tierra: vuestra entrega voluntaria a Mí - a Aquel del que en otros tiempos os apartasteis por altanería y despotismo. Pero aquel que ruega no es presumido ni despótico, pues él mismo se subordina a Mí... y por su humildad Yo puedo repartir ilimitadamente.

Os digo que nadie que dirige este ruego a Mí se irá de vacío, pues le oigo con mucho gusto y cumplo con su ruego... pues una vez que en vosotros se avive el pensamiento de pedirme Fuerza y Gracia, ya me reconocéis a Mí como Dios y Creador - El que quiere ser vuestro Padre... pues ya estáis en contacto conmigo, lo que una íntima oración siempre confirma, sin que importe qué es lo que pidáis...

Fuerza y Gracia son bienes espirituales, de las que nunca privo al ser que reza porque demuestran su humildad... Y al humilde siempre regalaré mi Gracia, tal como Yo lo he prometido.

Amén.

Traducido por Anonymous