Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8560

8560 Entrega del hombre a la voluntad divina...

16 de julio de 1963: Libro 90

Una y orea vez os aclararé acerca de lo que debéis hacer para recorrer el camino de regreso hacia Mí durante vuestra vida terrenal... Una y otra vez os explicare las razones de vuestra de vuestra existencia como ser humano, la causa de vuestra apostasía de Mí y tratar de explicaros de manera igualmente comprensible que vuestro regreso tiene que llevarse a cabo al revés a vuestra apostasía... La arrogancia y la ansia de poder os dejó caer, la humildad y el amor sirviente os llevan nuevamente hacia arriba a Mí corazón paternal, que también os perseguía con su amor en lo profundo y solo se esfuerza en facilitaros el camino de regreso, para que vuestro camino terrenal no haya sido en vano...

Renunciasteis a vuestro amor por Mí y ahora tenéis que volver a pedir Mi amor desde el fondo de vuestro corazón... Tenéis que hacer todo voluntariamente, así como una vez Me dejasteis voluntariamente y seguisteis a aquel que os cegó... Así también tenéis que apartaros ahora conscientemente de él si queréis volver a Mí... Y así siempre os anunciaré Mi voluntad para el tiempo de vuestra existencia como ser humano... Sólo apegaos al hecho de que no Me volváis a resistir, entonces también lograréis el objetivo, la unificación Conmigo, que era el estado original y por lo tanto también el estado de la felicidad.

Un hombre, que no sabe nada al respecto, por qué y para qué propósito vive en la tierra, no puede ser considerado responsable, pero tan pronto como le sea anunciado Mi voluntad y su vida en la tierra le será justificado verazmente, ya no puede eludir su responsabilidad. Puede rechazar este conocimiento como increíble, pero seguirá apareciendo en sus pensamientos y tiene que tratar con eso interiormente...

Su vida en la tierra, por lo tanto, también puede ser ociosa, puede hundirse en su grado de desarrollo o entrar al mundo del otro lado con un espíritu entenebrecido, donde también se le da la oportunidad de adquirir conocimiento... si no se esfuerce hacia las profundidades más profundas lo que le puede traer un destierro repetido... Pero mientras no haya expirado un periodo de Redención, todavía tiene la oportunidad de salir de las profundidades, de las tinieblas subir a la luz...

Pero el alma será indescriptiblemente feliz cuando ya logra su objetivo en la tierra o entre en el reino espiritual con un pequeño grado de cognición, que puede aumentar y lo hará allí en cualquier momento, tan pronto como haya recibido la luz solo una vez, tan pronto como encontró la fe en Mí, su Dios y Redentor, en la tierra y se entregó a Mí. Es pues, sumamente necesario que todos los hombres sean instruidos en este verdadero conocimiento de su sentido y propósito de su existencia; es tan necesario que se encuentren personas que estén dispuestas a transmitir tales conocimientos...

Pero siempre también se requiere una cierta voluntad para aceptar el conocimiento, porque las personas no pueden ser guiadas a la luz por la fuerza, porque su regreso a Mí tiene que ser voluntario, así como también su apostasía de Mí fue voluntaria... Y su disposición a aceptar depende nuevamente del grado de su amor, que todo ser humano puede dejar enardecer en sí mismo porque Yo le he agregado una pequeña chispa de Mí amor para el tiempo de su existencia como ser humano en la tierra... Por lo tanto, es posible que cada ser humano llegue a un conocimiento de su verdadero propósito de existencia, pero esto siempre depende de su libre albedrío, si hace que la chispa del amor se encienda en sí mismo.

Siempre que podáis, debéis instruir a vuestros semejantes, solo debéis tratar de estimular sus pensamientos, y entonces los seres de luz intervendrán, que continúan influyendo en los pensamientos de aquellos que no están del todo indispuestos. Puesto que el regreso de cada alma a Mí es Mi último objetivo, bendeciré verdaderamente también a vosotros que voluntariamente Me prestáis vuestros servicios en esta obra de repatriación, que acogéis Mis instrucciones y, por tanto, las lleváis a cabo como fieles servidores del Señor, a Quien os ofrecisteis voluntariamente para esta obra en el conocimiento de la gran necesidad espiritual que requiere vuestro compromiso total. Yo Mismo os puedo instruir, pero esto no es posible con todo ser humano, y por eso debéis hablar vosotros de persona a persona y transmitir el conocimiento que recibís de Mí a aquellos que lo piden o simplemente abren sus oídos sin resistencia para escucharos...

Todos los hombres deben tener siempre presente que su vida terrenal es limitada, pero que con la muerte del cuerpo no hay un fin, sino que el verdadero “yo” del hombre... el alma... sigue viva, en el estado que ella misma se preparó en la tierra... Y para que este estado sea bendita, vosotros humanos debéis cumplir solamente Mi voluntad, que os estoy anunciando constantemente a través de Mi Palabra... por eso escuchad a mis mensajeros, que os traen Mi Palabra, y no sólo seáis oyentes sino hacedores de Mi Palabra... y verdaderamente, aún lograréis vuestro objetivo en la tierra y alcanzaréis la vida que dura para siempre...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise