Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8417

8417 El alma es inmortal... Estado de conciencia del yo...

20 de febrero de 1963: Libro 88

Pensad, que no hay una “no existencia” para vosotros, que seguiréis existiendo hasta la eternidad... Y este pensamiento os hará felices si sabéis que seréis felices por toda la eternidad, aunque no podéis imaginaros esta dicha... Pero también puede ser un pensamiento insoportable para vosotros si no pudierais esperar el fin de esta condición en la infelicidad porque sois inmortales... que existís y que ahora también podéis formar vuestro destino, es una verdad y no puede ser dudada... e incluso, si no podéis proporcionar ninguna prueba de ello, tampoco podréis probar lo contrario, y es por eso que también debéis considerar la posibilidad y formar vosotros mismos vuestro destino en consecuencia.

Bajo ninguna circunstancia debéis entregaros a la esperanza de que todo se acabará con la muerte de vuestro cuerpo, que entonces volveréis a la nada, porque tan pronto como hayáis sido irradiados por Mí como fuerza esencial, esta fuerza ya no puede pasar... Pero un día volverá a Mí como la fuente original... y, por tanto, el estado miserable... si os lo causáis vosotros mismos... no puede durar para siempre, sino que un día debe cambiar irrevocablemente al contrario... Sin embargo, no es irrelevante cuánto tiempo el ser esté en esta infelicidad, porque el ser no está exento de sentimientos. Una vez el ser fue creado en libertad, luz y fuerza, lo que significa felicidad...

El estado de infelicidad es esclavitud, oscuridad e impotencia y, por lo tanto, un estado de tormento indecible, que el ser mismo ya no puede cambiar si no se le brinda ayuda. Pero mi amor infinito también pertenece a esos seres, y se compadece de todo los infelices. Y una y otra vez encuentra caminos y medios para soltar las ataduras de los seres y dejar brillar chispas de luz y fuerza hacia ellos, que ayudan al ser a salir de las tinieblas más profundas, para que exista nuevamente la posibilidad de reconocerse a sí mismo como eso, lo que es, y entonces puede continuar voluntariamente por el camino que ha tomado con Mi ayuda.

Y aunque pasen eternidades, el ser sigue existiendo, aunque se disuelve en innumerables partículas y esté atado en las obras de la creación... Pero no se pierde ni una partícula, todas se juntan de nuevo y vuelven a entrar en el estado de la conciencia del yo, que habían perdido por su propia culpa... Así que la falta de la conciencia del yo no significa una desaparición en la nada... sino que es sólo un estado temporal de completa falta de fuerza y luz, que también excluye todo reconocimiento de sí mismo como ser...

Ciertamente es un consuelo pata vosotros, humanos, que incluso vosotros, que aún sois completamente rebeldes a Mí, algún día seréis unificados Conmigo nuevamente y podéis disfrutar de la mayor felicidad... Pero esta certeza no debe volveros tibios en vuestro esfuerzo o irresponsables frente a la vida terrenal porque los tiempos del distanciamiento de Mí son para vosotros eternidades en las que os condenáis vosotros mismos, en las que tenéis que soportar una suerte que no se os puede describir lo bastante negro y que vosotros como seres humanos no podéis evaluar en su tormento.

Pero debéis aceptar todas las advertencias y amonestaciones y no rechazar a la ligera todo pensamiento al respecto, porque precisamente en vuestra existencia como ser humano os es posible esforzaros por la unificación final Conmigo, que garantiza la más alta felicidad por toda la eternidad... Y realmente no es mucho lo que debéis hacer vosotros mismos, porque sólo os pido una vida en una actividad de amor desinteresada... Y si estáis dispuestos a acercaros a Mí, también recibiréis la fuerza de obrar en el amor... Así que sólo debéis dirigir correctamente vuestra voluntad, debe estar dirigida hacia Mí como vuestro Creador, sólo debéis querer reconocer vuestro propósito de vuestra vida terrenal y tratar de cumplirlo...

Y entonces ya no necesitáis tener miedo de tener que vivir todavía en la infelicidad porque Mi amor, que os pertenece por toda la eternidad, sólo quiere prepararos la felicidad, y por lo tanto, sólo tenéis que renunciar a vuestra antigua resistencia, que no puede ser quebrantada por la fuerza... debéis creer en las enseñanzas sobre vuestra inmortalidad que se os presentan... incluso sin pruebas, y entonces también os esforzaréis conscientemente por una vida feliz y volveréis a ser lo que eráis al principio... seres, que en la luz y fuerza y libertad son inmensamente bendecidos...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise