Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8155

8155 La misión de los discípulos...

19 de abril de 1962: Libro 86

Mis discípulos fueron instruidos en Mi enseñanza de amor cuando caminé por la tierra... Ellos mismos estaban llenos de amor, de lo contrario no Me habrían seguido, porque su libre albedrío los determinaba a ellos, no Mi voluntad. Y por eso también pronto Me reconocieron como el Mesías prometido, aunque una y otra vez cayeron en la duda por la influencia de Mi adversario, que hacía todo lo posible por menospreciarme a sus ojos, porque quería apartarlos de Mí. Pero Yo les ejemplifiqué una vida de amor, y eso les movió a seguirme y a dejarse enseñar por Mí una y otra vez.

Y tenía mucho que decirles, porque que quería que continuaran Mi obra misionera con la gente... Quería que enseñaran a sus semejantes de la misma manera, que les predicarán el Evangelio del amor, que les proclamé insistentemente y en repetidas ocasiones llamé su atención sobre la importancia de una vida amorosa. Porque el amor era lo que faltaba a la gente, por eso también estaba sin fuerza y no podía ofrecer ninguna resistencia a Mi oponente para liberarse de él.

Y como Mis discípulos, excepto uno, vivían ellos mismos el amor, ellos también podían entenderme... y donde les faltaba entendimiento, Yo ayudaba, porque necesitaba verdaderos representantes de Mi enseñanza, que también deberían proclamar convincentemente de Mí Mismo y de Mi obra de Redención, que puso fin a Mi caminar sobre la tierra. Porque eso era lo más importante de su misión, que dieron testimonio de Mí y de Mi gran obra de misericordia, que salieran por el mundo e informaran de Mí y de Mi muerte en la cruz, pero que al mismo tiempo anunciaran el Evangelio del amor, porque fue el amor, que Me hizo descender a la tierra, que Yo morí en la cruz sufriendo horribles sufrimientos para pagar la culpa del pecado de los hombres...

Así que Mis discípulos primero tenían que saber acerca de la correlación si ellos mismos querían hablar convincentemente de ella. Y verdaderamente les he explicado todo; siempre ha podido seguir Mi vida y obra, han podido ver el efecto de una vida amorosa correcta en Mí Mismo, han experimentado que he curado a los enfermos y he obrado milagros porque el poder del amor se desarrolló en Mí... Y después de Mi muerte llené a Mis discípulos con Mi Espíritu... Lo que les faltaba anteriormente en conocimiento, eso lo reconocieron de repente, porque había luz dentro de ellos... Ahora Yo Mismo podía obrar en ellos a través de Mi Espíritu, y por eso ahora también eran aptos para su misión, de ir por el mundo y enseñar a todos los pueblos.

Porque todos deben tomar nota de lo que sucedió en la tierra a causa de los pecados de la humanidad... Todos debían saber a cerca de Mis mandamientos de amor y de Aquel, Que por amor se entregó a Sí Mismo en la cruz para poder redimir a los humanos. Transmitir este conocimiento a los humanos era necesario, y por eso envié a Mis discípulos al mundo después de haber sido instruidos por Mí Mismo... y como Mi Espíritu obraba en ellos, también sólo podían proclamar la pura verdad y llevar a si la luz a la gente que caminaba en la oscuridad del espíritu...

Pero la obra de Mi Espíritu siempre será necesaria si Mi Evangelio ha de ser proclamado... Una y otra vez habrá discípulos que han sido instruidos por Mí para llevar este Evangelio Mío al mundo porque deben proclamar la verdad y ésta sólo puede ser reconocida y difundida por un espíritu iluminado. Porque Mi obra de Redención debe ser mencionada una y otra, y una y otra vez la gente tiene que aprender sobre la gran obra de misericordia del hombre Jesús, en Él que Yo Mismo ofrecí el sacrificio en la cruz... Este conocimiento debe ser ofrecido a la gente correspondiente a la verdad una y otra vez, si las tinieblas han de romperse que Mi adversario mantiene extendidas sobre la tierra...

Sólo la luz puede romper las tinieblas, y sólo la verdad que viene de Mí es luz... Y esta siempre es guiada a la tierra una y otra vez a través de Mí Espíritu y será llevada al mundo por Mis discípulos elegidos. Porque la gente tampoco sabe que tiene que encontrar la redención de su pecado original, y tampoco sabe que su forma de vida sin amor le ha traído las tinieblas. Y por eso hay que proclamarles primero a los humanos la enseñanza del amor divino, porque los efectos de una vida de amor les traerá también la luz, en la cual ahora reconocen claramente la misión del hombre Jesús... y la luz de la verdad los llevará hacia a Él, tomarán el camino de la cruz, y Yo Mismo los redimiré ahora del pecado y de la muerte...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise