Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7854
7854 Sacrificio y renuncia....
20 de marzo de 1961: Libro 82
El Padre os concede todas las peticiones que Le enviáis hacia arriba en espíritu y en verdad.... Porque solo por medios espirituales podéis alcanzar una verdadera aclaración si la deseáis. Pero también debéis ser conscientes de que vosotros mismos debéis demostrar ser dignos de que Yo os hable, y que, por lo tanto, debéis estar firmemente decididos a vivir de una manera que Me agrade.... Así pues, vuestra salvación del alma debe impulsaros a hacerme preguntas, pero no motivos terrenales, pues quiero ganar vuestras almas, y para este propósito escucháis Mi Palabra.
Y por eso os pregunto: ¿Por qué no os entregáis por completo a Mí?.... ¿Por qué seguís buscando el mundo y sus placeres?.... ¿Por qué os resulta tan difícil renunciar a ellos cuando sabéis que Yo os tengo reservadas alegrías mucho más gloriosas, que os compensarán con creces todo lo que habéis sacrificado voluntariamente por Mí en la Tierra?.... Todo Mi amor os pertenece a vosotros, y este anhela vuestro amor a cambio.... y debéis demostrármelo estando dispuestos a hacerme sacrificios. Y vosotros mismos sabréis cuándo y cómo podéis ofrecerme un sacrificio.... y, en verdad, todo sacrificio traerá consigo su propia bendición.
Vosotros mismos tenéis libre albedrío, y Yo solo puedo llamaros: Recordad vuestras almas.... Pero lo que hagáis o dejéis de hacer debe ser completamente voluntario; no debéis dejaros influenciar por ningún lado, pues cualquier influencia también puede producir lo contrario, que os rebeléis interiormente, y os alejéis de Mí. Debéis dejar de lado el amor propio, pero dejar que el amor al prójimo tome el protagonismo, y verdaderamente lograréis mucho.... y buscad siempre refugio en Mí.... Porque debéis saber que Mi adversario constantemente busca oprimiros, y que solo lo repeléis cuando tomáis el camino hacia Mí. (20.03.1961) Y quiero vuestro amor.... y si Me lo dedicáis a Mí, ya no podréis amar nada más que esté fuera de Mí, nada que todavía pertenezca a Mi adversario.... ¿Entendéis esto?
El amor hacia Mí también os protege de los deseos físicos, pues entonces Yo estoy por encima de todo; vosotros también queréis ganar y mantener Mi amor para siempre. Por lo tanto, el amor siempre debe impulsaros a entregaros, el amor siempre debe impulsaros a renunciar.... Siempre debéis anteponer el bienestar de vuestros semejantes a vuestros propios deseos, y a través del amor a vuestros semejantes también demostraréis vuestro amor por Mí.
Debéis combatir el amor propio, y eso también significa superar vuestros propios deseos si así podéis ayudar a vuestro prójimo, es decir, brindarle felicidad, darle y ayudarlo cuando lo necesite. Si tenéis amor en vuestro interior, entonces también sabéis lo que debéis hacer, pues el amor guía vuestros pensamientos correctamente. El amor también despierta el amor recíproco, y siempre debéis recordar que toda falta de amor despierta hostilidad, y entonces ya no podréis superar a los espíritus malignos que os oprimirán. Siempre debéis recordar que no juzgo la acción, sino la voluntad; que siempre juzgo si el amor es la fuerza motriz de vuestro querer y actuar.... Condeno todo amor propio y bendigo todo acto de amor abnegado. Pero donde falta todo amor, la puerta está abierta de par en par al adversario, y no os liberaréis fácilmente de él.
Y, sin embargo, Yo sé de vuestros pensamientos más íntimos, no podéis ocultarme nada. Todo está abierto y claro ante de Mí, qué pensamientos os conmueven. Aun así, debéis venir a Mí y presentarme todo con plena confianza, que os ayude en toda necesidad. Pero quiero ver vuestro amor, pues si no tenéis amor, jamás podréis uniros Conmigo, ni tampoco podréis orarme íntimamente. Porque hay resentimiento en vuestros corazones cuando no hay amor en vosotros, pues Mi adversario ha sembrado las semillas que ahora brotan donde Yo Mismo no puedo estar.
Por lo tanto procurad purificar vuestros corazones de pensamientos que no estén en armonía con el amor hacia Mí y hacia su prójimo. Liberaos de todo amor propio, pues os impedirá mostrar a vuestro prójimo el amor que necesita para poder irradiar amor a cambio. Y os uniréis cada vez más a Mí, pues el verdadero amor, el amor que da y que quiere hacer feliz siempre os llevará a Mí, ya que no busca su propia felicidad, sino solo la felicidad de los demás. Y este ser humano solo, vivirá ahora su vida Conmigo, y Yo le ayudaré si necesita Mi ayuda. Bendeciré su buena voluntad y le protegeré de toda necesidad del cuerpo y del alma....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise