Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7846

7846 Reminiscencia.... Júbilo en el Reino de la Luz....

9 de marzo de 1961: Libro 82

Algún día cuando hayáis en entrado en el Reino de la Luz podréis repasar todo vuestro proceso de desarrollo, y no podréis alabar ni agradecer lo suficiente Mi amor y Mi gracia al comprender cómo siempre Me esforzaba para crear un progreso espiritual para vosotros, para que el camino hacia Mí se acortara cada vez más y algún día pudierais alcanzarme. Sin embargo, durante vuestra vida terrenal como seres humanos, esta reminiscencia debe seros arrebatado, pues es esencial para superar la prueba final de la vida terrenal en el libre albedrío, lo que, sin embargo, os impediría la reminiscencia de vuestras vidas pasadas en las creaciones de la Tierra, ya que, impulsado por el miedo, os volveríais hacia Mí.

Pero eso no me bastaría, pues deseo vuestro amor.... Yo quiero vuestro regreso voluntario a Mí, lo cual demostrará también vuestro amor por Mí. Sin embargo, os instruyo sobre vuestro interminable camino de desarrollo, pero no estáis obligados a creerlo, e incluso si li creyerais, desconocéis los tormentos y el estado de miseria durante el tiempo en que vuestra voluntad aún estaba atada.... No os dejéis impresionar tanto como para cambiar vuestra voluntad ahora por miedo.

Siempre será vuestro propio ser el que determine so lo transformáis en amor....Del mismo modo también lo es el anhelo que sentís por Mí y la garantía de vuestro regreso voluntario a Mí. Pero, de nuevo, es bueno que se os presente el conocimiento del tormento de una voluntad atada, pues puede estimular vuestra reflexión y convenceros de Mi amor y paciencia infinitos, que hacen todo lo posible por recuperaros.... este conocimiento puede llevaros a vivir vuestra vida con responsabilidad y a esforzaros por cumplir Mi voluntad, de la cual también os dais cuenta, tan pronto como se os presenta. Pero siempre es vuestro libre albedrío cómo respondéis a tal conocimiento, lo que os revela un largo proceso de desarrollo antes de la encarnación como ser humano.

Y es por eso que solo tan pocos seres humanos viven conscientemente su vida terrenal. Pues solo unos pocos aceptan tal conocimiento, solo unos pocos se dejan instruir por Mis mensajeros, y Yo solo puedo dirigirme a unos pocos para impartirles esta comprensión. Sin embargo, indescriptible será el júbilo en el Reino de la luz cuando el alma haya completado su vida terrenal, cuando haya emprendido voluntariamente el camino hacia Mí, cuando lo contemple todo brillante y claramente, y así también su largo camino de desarrollo.... Entonces se le revelará Mi amor infinito, entonces su amor por Mí arderá con mayor intensidad en su interior, y entonces querrá mostrar su gratitud, y querrá participar en la obra de Redención, para ayudar a los espiritual que aún lucha para llegar a la misma abundancia de luz en la dicha....

Porque el amor la impulsa a obrar constante; el amor se enfoca hacia Mí y también hacia lo espiritual aún infeliz, y el amor no descansa, pues desea trae felicidad y bienaventuranza a todo lo que una vez surgió de Mí.... Y por lo tanto, Mi amor también se esfuerza incesantemente por la repatriación de lo espiritual, y verdaderamente hace todo lo posible para facilitaros el camino, lo cual es de suma importancia, especialmente en la etapa como ser humano, porque allí entonces decide el libre albedrío, y Yo influyo constantemente en esta voluntad en el buen sentido, pero sin coaccionarla.

Un día, sin duda lograré el objetivo de vuestro regreso a Mí en el libre albedrío; pero vosotros mismos podéis prolongar indefinidamente el tiempo necesario al respecto si falláis como seres humanos en vuestra vida terrenal y volvéis a desviar vuestra voluntad.... Sin embargo, mientras os aferráis a Mi Palabra, que se os ofrece continuamente, podéis estar seguros de que lograréis el objetivo.... Porque entonces recibiréis la fuerza para el ascenso, y entonces, por vuestra propia voluntad, cumpliréis Mi voluntad y pasaréis correctamente vuestra prueba final.... y Me daréis gracias y Me alabaréis eternamente cuando se os permita entrar en el Reino de la Luz, donde podréis verme cara a cara....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise