Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7675

7675 Examen de bienes espirituales....

17 de agosto de 1960: Libro 81

Sea cual sea el bien espiritual que se os presenta, primero debéis examinarlo; de lo contrario, sabréis si estáis recibiendo la verdad o el error, y entonces os será de poca utilidad. Y solo podéis emprender este examen después de una íntima oración por la iluminación del espíritu y comparándolo con la Palabra divina que os llega desde lo alto. Solo cuando se reconoce una concordancia podréis aceptarlo sin dudar y comprometeros con ello. Pero esta concordancia debe ser reconocible; de lo contrario, no es de origen divino y podríais rechazarlo.

Quien acude a Dios Mismo en busca de apoyo, quien Le pide por iluminación de su pensamiento, no debe temer ser engañado, pues su pensamiento se guía de tal manera que toda la contradicción se hace evidente y puede reconocerla como error. Pero el adversario obra con astucia y malicia, y no duda en vestirse con la radiante apariencia de un ángel para extraviar a los seres humanos, pues él es un enemigo de la verdad. Él sabe que la verdad ofrece una imagen correcta de Dios y conmueve a los seres humanos a amarlo a Él.

Y esto es lo que trata de impedir, presentando así una imagen distorsionada de Dios, un Ser al que se debe temer pero no amar. Y solo a esto debéis prestar atención; si el amor de Dios es claramente reconocible, o si Dios, como juez despiadado, solo inspira miedo en los seres humanos. Entonces, tal doctrina puede rechazarse con seguridad por no provenir de Dios. La influencia del adversario de Dios se vuelve tan evidente que una aclaración no es difícil. Dios es un Dios de amor y misericordia. Y desea ser reconocido como Padre; por lo tanto, el amor también debe ser claramente evidente, y no debe ser retratado como un Dios vengativo o castigador. Pero si el amor de Dios es dudoso, entonces el bien espiritual que presenta una imagen de Dios que no deja reconocer el amor también debe ser cuestionado.

Pero no debéis aceptar ningún bien espiritual sin examinarlo, pues el adversario obra donde pueda, y a menudo intentará engañar incluso a quienes proclaman la verdad, para que ellos mismos comiencen a dudar de ella, que es precisamente su propósito. Porque odia la verdad, pues la desenmascara a él y a sus maquinaciones, y porque la verdad lleva irrevocablemente a Dios, lo cual intenta impedir por todos los medios. Y siempre habrá una lucha entre la verdad y la mentira, entre la luz y la oscuridad....

El adversario de Dios siempre intentará influir en los seres humanos de tal manera que les resulta difícil distinguir entre el error y la verdad, pero la oración seria a Dios pidiendo iluminación siempre los protegerá de aceptar o defender el error. Pues cuando se desea la fuerza de Dios, esta también actúa; da una luz a los seres humanos que brilla intensamente.... Porque Dios es Amor, y el Amor no se niega a Sí Mismo. Dios Mismo protege a Sus criaturas de las tinieblas a quienes anhelan estar en la luz.... amén

Traducido por Hans-Dieter Heise