Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7657
7657 Reconociendo la voz del Padre....
27 de julio de 1960: Libro 80
Tenéis que sentiros abordados de Mí; de lo contrario, no reconoceréis la voz del Padre, y Mis Palabras no sonarán en vuestros oídos. El intelecto por sí solo no puede lograr esto; el intelecto solo ve las letras, pero no comprende el significado espiritual. Esto solo puede ser comprendido por el corazón, por vuestra chispa espiritual, pues cuando Yo os hablo, el Espíritu del Padre se manifiesta en vosotros. La chispa espiritual lo percibe y lo transmite al alma, que entonces reconoce las Palabras como un mensaje paternal. A quien no le conmueve esta voz, quien no se siente abordado por el Padre, cuando se le acerca Mi Palabra, este se cierra consciente o inconscientemente a Mi Palabra.
O deja que su intelecto prevalezca, o su voluntad se resiste.... se tapa los oídos y aborda con prejuicios al examen que se supone debe realizar sobre cada bien espiritual, un examen que solo puede llevar a cabo con Mi apoyo. Pero Yo hablo a los Míos, y los Míos reconocen la voz del Padre. Y lo que tengo que decir a los seres humanos, se les digo a través de Mis mensajeros y siervos en la Tierra, que se declaran dispuestos a transmitir Mi Palabra. Y esta Mi Palabra existía en el principio y seguirá existiendo, y aunque el cielo y la Tierra pasen.... Porque la Palabra soy Yo Mismo, la Palabra es la irradiación de Mi fuerza de amor para todo lo esencial que es consciente de sí mismo y a lo que Yo Mismo quiero revelarme.
La Palabra es la manifestación de Mi voluntad, y si el ser humano ha de cumplir Mi voluntad, también tiene que conocerla y, por lo tanto, escuchar Mi Palabra, que le es transmitida directamente desde lo alto a través de Mis siervos.... Todo ser humano debería oír Mi voz en su interior; Yo Mismo deseo poder dirigirme a cada ser humano, pero cada ser humano también tiene que querer seriamente que Yo le hable si desea oírme. Y podrá oírme y también reconocer Mi voz como la voz del Padre, Que ama a Su hijo y por eso Se revela a él.
Y esta es la prueba de Mi amor: que Me revele, que hable a Mis hijos, para que la fuerza fluya a todos los que se dejen abordar de Mí. He bendecido Mi Palabra con Mi fuerza, y todo aquel que, tras una íntima oración a Mí en espíritu y en verdad, recibe Mi Palabra y se entrega al efecto de Mi Palabra.... Cada uno sentirá la fuerza de la Palabra porque es Mi emanación directa cuando puedo hablar a los Míos, cuando puedo darles a conocer Mi voluntad y ofrecerles Palabras de amor y consuelo.
Y nadie que haya recibido alguna vez de Mí esta muestra de amor querrá perdérsela. Pero también será siempre un siervo celoso de Mí, difundiendo Mi Palabra, pues la fuerza que emana de Mi Palabra no le permitirá permanecer inactivo.... no puede evitar que trabajar para Mí y para Mi Reino. Es impulsado por la fuerza del amor que fluye a través de él al recibir Mi Palabra. Por lo tanto, todos vosotros sois bendecidos que recibís Mi Palabra.... ya sea directamente o a través de Mis mensajeros, pues la fuerza fluye hacia vosotros desde arriba que nunca descansará....
Seréis siervos fieles en Mi viña, cumpliréis la misión que os ha sido encomendado.... Me serviréis como herramientas capaces y ayudaréis en la Redención de los no son libres.... hablaréis en Mi lugar a vuestros semejantes, quienes deben escuchar Mi Palabra, para que conozcan su tarea en la vida terrenal y la cumplan ahora.... Y vuestra obra será bendecida....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise