Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7649
7649 La obra de redención de Jesús fue única....
17 de julio de 1960: Libro 80
Esta fue Mi mayor obra de amor: morir por vosotros en la cruz. Mi amor es infinito y por lo tanto, Mi amor es para Mis criaturas siempre y para siempre, incluso cuando están más lejos de Mí.... Persigue incluso a lo más hundido y siempre lo ayuda a elevarse de nuevo a las alturas. Y no descansará hasta que la obra de repatriación está completa. Pero ni siquiera Mi mayor amor podría haberos aceptado de nuevo si antes no os hubiereis liberado de vuestra culpa pecaminosa. Porque ni siquiera el amor puede anular la justicia, y la culpa debía ser expiada primero; debía hacerse la expiación, una expiación que la criatura pecadora era incapaz de hacer, aunque hubieran transcurrido eternidades. Por lo tanto, Mi Amor Mismo expió la culpa al llevar a cabo la obra de Redención, al sufrir y morir en la cruz por lo pecados de la humanidad.
Mi Amor Mismo realizó la obra y Se encarnó en un Ser humano Que permitió esta encarnación en Sí porque su amor por Mí y por sus semejantes era tan fuerte, que Él querría sufrir y morir por ellos. Yo Mismo, como “Amor Eterno”, estaba, por lo tanto, en Él, en el hombre Jesús, Quien derramó Su sangre por sus hermanos para expiar su gran culpa de pecado.... Esta fue una obra de Redención única, cuya magnitud jamás podrá ser superada antes ni después, pues verdaderamente elegí la muerte más amarga porque la magnitud de la culpa era inconmensurable y requería el mayor sufrimiento y dolor para compensar esta culpa del pecado con la justica....
Pues aunque el caparazón de Jesús era humano, su alma, sin embargo, era de lo alto, lo que también explica que su alma sufrió mucho más en el reino de las tinieblas, que un ser humano puede imaginarse que vive en medio del pecado. Pero Él quiso sufrir por Sus humanos caídos, y Yo acepté este sacrificio porque el amor que había en Él querría hacerlo, y porque jamás Me resisto al amor cuando busca expresarse. Porque el amor es Mi Elemento primordial, y así Me encontré a Mí Mismo en el hombre Jesús y Me sacrifique por la humanidad.
Esta obra de Misericordia es tan inmensa que os quedará incomprensible mientras camináis todavía por la vida terrenal; pero un día comprenderéis lo que ha ocurrido en el reino espiritual a través de esta obra de Redención.... Lo reconoceréis cuando vosotros mismos hayáis entrado en ese reino, y cuando entonces se os permitirá a vosotros mismos presenciar el proceso de la crucifixión de Jesús, lo cual os sobrecogerá y os hará cantar alabanzas y dar gracias.... Y a toda alma madura se le permitirá experimentarlo en el reino espiritual y solo entonces reconocer qué amor y gracia prevalecieron, que Yo Mismo caminé sobre la Tierra en el hombre Jesús. Porque ahora se ha construido un puente desde los seres humanos hacia Mí, que cada alma puede cruzar que desea venir a Mí.
Hay una salida del reino de las tinieblas hacia el reino de la luz y la bienaventuranza.... Y este camino podía y puede tomar cada uno que quiere llegar a Mí a Mi reino. Es el camino que Jesús recorrió antes, y es el camino que todos vosotros solo necesitáis seguir para volver a reunirse Conmigo. Así, la culpa del pecado queda expiada.... Y esta obra de Redención se llevó a cabo para todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro. Cada uno que se esfuerce seriamente por lograr el objetivo final, la unificación Conmigo, puede encontrar la Salvación, pues hallará el perdón de sus pecados a través de Jesucristo, Quien dio Su vida por él, Quien pago el precio por todas las almas con Su sangre....
Y cada alma “redimida” se le permitirá experimentar por sí misma el sacrificio de la cruz.... Pero tal obra de Redención jamás se repetirá.... Porque Jesús murió por todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro, y esto significa que Mi amor se conformó con esta obra de Misericordia.... pero que el ser humano mismo debe ahora también desear su propia Redención, de lo contrario Jesús murió en vano en la cruz por él.... Quien no encuentre a Jesucristo jamás aceptará la Redención, pues solo se le puede brindar a través de Él.... Quien rechace a Jesucristo también Me rechaza a Mí, y jamás podrá unirse a Mí.... Quien no acepte a Jesucristo permanece cargado con su gran culpa de pecado, y las puertas del Reino de la luz están cerradas para él....
(17.07.1960) y vosotros, los seres humanos de hoy en día, vivís en el período de la Redención, en el cual Yo Mismo descendí a la Tierra en el hombre Jesús para expiar vuestra culpa, para llevar a cabo la gran obra de Misericordia, que es única y lo seguirá siendo por toda la eternidad. Por lo tanto, habéis podido evaluar las gracias de esta obra de Redención durante vuestra vida terrenal, y aún tenéis la oportunidad de hacerlo si todavía no habéis sido redimidos, es decir, si todavía no os habéis acercado a Jesucristo para el perdón de vuestros pecados. Porque aún os queda poco tiempo antes del fin. Pero inevitablemente debéis buscarlo y encontrarlo a Él todavía en este tiempo, si no queréis perderos para siempre, pues no hay otra Salvación para vosotros, que la de reconocerlo a Él, y a Mí Mismo, pues en Él, para que por vuestra propia voluntad seáis liberados del pecado original, que pesa sobre cada ser humano que aún no ha emprendido el camino hacia Jesucristo.
Y por lo tanto, Mi Nombre es predicado con mayor celo en todo el mundo. Jesucristo es proclamado en todo el mundo, y verdaderamente, el poder de Su Nombre será experimentado por todo ser humano que crea en Él y se entrega a Él con fe.... Entonces vivirá eternamente, aunque pierda su vida terrenal antes del fin. Pero la fe en Jesucristo le protege de la ruina, pues nadie que Lo reconoce puede perderse, ya que Él derramó Su sangre por todos los seres humanos.... por lo seres humanos del pasado, del presente y del futuro....
Dejadme deciros que Su obra de Redención fue algo único, como nunca antes ni después tendrá lugar.... Porque yo Mismo Me sacrifique en el hombre Jesús en la cruz, y Mi obra de Amor fue tan eficaz que la expiación por toda la culpa de la humanidad está garantizado, por grande que haya sido y sea. Pero los seres humanos tienen que querer ser redimidos. Nadie es obligado en contra de su voluntad a aceptar las gracias de Mi obra de redención.... contra su voluntad, ninguna culpa del pecado puede ser perdonada....
Por lo tanto, aquellos que no se ponen voluntariamente bajo la cruz de Cristo, que no aceptan a Jesucristo, que no tienen fe en Mí ni en Mi amor infinito, que anhela ayudar a todos los necesitados espiritualmente, estos seres humanos no pueden liberarse del destino del destierro. Debo dejarlos de seguir su camino, que sin duda los llevará algún día a la meta. Yo les concedo plena libertad, pero cómo la usen determinará el estado que les espera cuando llegue el fin de la Tierra.
Y el tiempo y la hora han sido determinados desde la Eternidad, y tampoco pueden ser parados porque el orden divino, que ya no reina en esta Tierra, debe ser restaurado. Pero Yo solo puedo señalaros continuamente este fin y exhortaros a la máxima actividad del alma.... Y esto consiste en aumentar los actos de amor.... Y entonces también podréis reconocer a Jesucristo como vuestro Salvador y Redentor y tomaréis el camino hacia la cruz, y entonces tampoco podréis perderos....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise