Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7639
7639 La obra de Dios directamente o a través de mensajeros de luz....
3 de julio de 1960: Libro 80
Cuando la Palabra de Dios os sea presentada, pura e inalterada, tal como fue recibida de lo alto a través del Espíritu, debéis recordar que Dios os prometió este don con estas Palabras: “Yo os enviaré el Consolador, el Espíritu de la verdad, que os guiará a toda la verdad....” Debéis recordar que Él os prometió “el Espíritu” y que dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo....” Por lo tanto, es Él Mismo Quien os habla cuando escucháis Su Palabra a través de la voz del Espíritu, pues Él siempre hablará a los seres humanos y así “estará con vosotros hasta el fin del mundo....”
Ya sea que Él os hable directamente o a través de Su mensajeros de luz, siempre es la misma Palabra, pues emana de Él y fluye a través de todos los seres de luz. Por lo tanto, siempre debe ser reconocida como Su Palabra sagrada, porque emana del Verbo Eterno Mismo de la Fuente Primordial de luz, porque el amor de Dios la hace fluir hacia el infinito, y todo aquel que se abre y cumple las condiciones que Dios ha establecido para la obra del “Espíritu en el ser humano” Entonces Dios está obrando.... y esto siempre debe mencionarse, pues incluso la obra de los seres de luz es una “obra de Dios” transmitida....
Es el intercambio de luz y fuerza que tiene lugar en el reino espiritual, que así bendice infinitamente a los seres de luz. Y estos seres siempre otorgarán lo mismo; por lo tanto, los mensajes recibidos desde lo alta, desde el reino de la luz, que está gobernado únicamente por la voluntad de Dios donde las fuerzas inferiores jamás pueden intervenir para propagar el error, jamás se contradecirán entre sí. Por consiguiente, vosotros, los humanos, debéis escuchar la Palabra de Dios, llevarla a vuestros corazones y vivir conforme a ella. Entonces la luz irradiará a través de vosotros, aumentaréis en cognición, se os impartirá sabiduría y toda oscuridad espiritual desaparecerá.
Entonces también reconoceréis cuando se os presente el error, pues reconoceréis la contradicción con la pura Palabra de Dios y lo rechazaréis, porque no os trae luz, sino que busca oscurecer vuestra cognición.... Pero vosotros debéis estar en la luz, si es la voluntad de Dios, y por lo tanto, Él también encenderá una luz allí donde es también la voluntad del ser humano que reciba la verdad. Y vosotros, los seres humanos, solo debéis tener en vuestro interior la sincera voluntad de la verdad; solo debéis esforzaros por desarrollar una comprensión de la “obra del Espíritu”, es decir, debéis buscar aprender la verdad sobre ella.
Entonces para vosotros sería algo natural que la verdad solo puede ser transmitida a la Tierra de Dios a través de Su Espíritu y, por lo tanto, puede ser aceptada sin dudarla, pues Dios Mismo hizo esta promesa a los seres humanos cuando camino sobre la Tierra. Él estará en los que son Suyos hasta el fin del mundo, y lo instruirá en la verdad.... y esto solo puede suceder a través de Su Espíritu que obra en el que cree.... (1 Tesalonicenses 2:13) Y Dios quiere obrar en cada ser humano, pero el ser humano mismo debe hacerlo posible preparándose para ser un recipiente del Espíritu divino.... al vivir en el amor, es decir, guardando los mandamientos de Dios, para que Dios ahora pueda revelarse a él.
Donde no hay amor, tampoco puede resonar Su Palabra.... donde no hay amor tampoco puede obrar el Espíritu de Dios.... y donde no hay amor también falta la fe en la obra de Dios a través de Su Espíritu. Pero jamás se encontrará ni se representará la verdad allí donde falta el amor, pues Dios, el Amor y la Verdad son Uno, y nada puede pensarse sin el otro. El Espíritu de Dios debe estar obrando para que los seres humanos sean instruidos en la verdad, y el Espíritu de Dios debe revelarlos la comprensión de la misma; de lo contrario, la verdad no será reconocida como tal. Por lo tanto, un ser humano debe primero ser formado en el amor, para que el Amor Eterno Mismo puede morar en él, para que pueda dirigirse a él a través del Espíritu y guiarlo a la verdad, como Dios lo ha prometido....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise