Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7446

7446 El Espíritu de Jesucristo es Amor.... la presencia de Dios....

4 de noviembre de 1959: Libro 78

Nadie se salvará sin Jesucristo.... Esto se os repite una y otra vez, porque vosotros, los humanos, aún no estáis muy impregnados del Espíritu de Jesucristo, de lo contrario no estaríais viviendo en un estado de fe débil y falta de fuerza, aunque tuvierais la voluntad de pertenecer a los Míos. El Espíritu Jesucristo es el Espíritu de Amor, con el cual Él estaba tan completamente impregnado que Mi presencia en Él se hizo posible, o mejor dicho: Mi Espíritu de Amor lo impregnó, y así fui Yo Mismo Quien estuvo en Él.

El Espíritu divino del Amor primero tiene que poder obrar en vosotros, solo entonces podréis decir: “Jesucristo está en Mí.... Dios Mismo está presente para Mí....” Y Yo quiero estar presente en vosotros. Y, por lo tanto, toda vuestra existencia es una cadena de experiencias, todas diseñadas para acercaros a Mí en amor y así hacer posible Mi presencia.... Porque se os anima constantemente a actuar en el amor, y al practicar esto, el Espíritu divino del Amor se irradiará cada vez más en vosotros, y estaréis unidos a Mí en Jesucristo, y Yo os llenaré de fuerza y luz, porque entonces puedo estar presente para vosotros....

Pero esta relación entre vosotros y Yo tiene que estar viva, de lo contrario vuestra fe también está muerta, de lo contrario un podré estar presente para vosotros.... y solo en el amor vuestra fe encontrará la verdadera vida.... Dejad, que el Amor divino mismo esté dentro de vosotros, pues con cada obra de amor Lo atraéis más hacia vosotros, y así, al vivir en el amor, también vivís Conmigo, Que soy el Amor Eterno.... Y nunca más os abandonaré, ni siquiera cuando no seáis capaces de sentir Mi cercanía....

Yo estoy con vosotros, a los que sois de buena voluntad.... Pero considerad siempre, por qué a menudo no podéis sentirme. Considerad que Mi amor no puede ser efectivo, aunque siempre esté destinado a vosotros; que Mi amor solo lo sentís cuando vosotros mismos lo correspondéis y así Me recibís con un amor ardiente, lo que permite que mi presencia se sienta. No es una retirada de Mi amor de vosotros, sino que una ineficacia que vosotros mismos provocáis al descuidar la práctica del amor. Pero una y otra vez obro en vosotros desde dentro para que practiquéis el amor, y una y otra vez Me atraeréis hacia vosotros y podréis decir: Jesucristo, el Amor encarnado está en mí y presente para mí....

Y si no sentís Mi presencia, entonces esforzaros siempre por vivir una vida de amor, y sentiréis interiormente que estáis conectados a Mí; Mi presencia ya no os parecerá dudosa; podréis hablar con total intimidad, como un niño habla con su padre.... y vuestra fe se volverá firme e inquebrantable porque está viva a través del amor....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise