Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7435
7435 Aprovechando el corto tiempo de vida....
23 de octubre de 1959: Libro 78
No necesitáis mucho tiempo para la maduración de vuestra alma; podéis desarrollarla en poco tiempo hasta tal punto que entrar en el reino de la luz sea su destino seguro al desprenderse de su cuerpo terrenal.... Pero debéis esforzaros seriamente por la maduración de vuestra alma y debéis dirigiros hacia Dios para que os ayude al respecto. Porque no podéis hacerlo solo; vuestra voluntad por si sola es demasiado débil, y siempre volveréis a caer de nuevo en el amor por el mundo. No podéis vencer al amor propio y constantemente os desviaréis del camino que deseabais seguir para vuestra Salvación.
Pero si acudís a Dios en busca de ayuda, Él dirigirá vuestros pensamientos hacia Jesucristo, al divino Redentor, porque de Él recibiréis el fortalecimiento de vuestra voluntad. Es en efecto, el mismo Dios al que invocáis, pero al mismo tiempo reconocéis la obra de la Redención y, por eso, al divino Redentor, a Quien debéis reconocer si deseáis participar de las gracias de la Redención. Invocarlo a Él también garantiza un fortalecimiento de la voluntad, incluso si constantemente tenéis que luchar contra las tentaciones del mundo, tras las cuales se esconde el adversario de Dios, que busca repetidamente haceros caer. Pero seréis fortalecidos y siempre tendréis la firme voluntad de alcanzar la perfección en esta Tierra, y entonces podréis lograr el objetivo con certeza.
La fuerza e intimidad de vuestro vínculo con Jesucristo determina cuánto tiempo necesita vuestra alma para la maduración de las almas. Y esta intimidad, a su vez, depende del grado de amor que mostráis a Dios y al prójimo. El amor lo es todo; el amor establece el vínculo con Dios en Jesucristo, fortalece la voluntad y da la fuerza para llevar a cabo el trabajo del alma, lo que garantiza su maduración.
Pero no debéis caer en el grave error de creer que aún tenéis tiempo para este trabajo del alma; jamás debéis posponer vuestro esfuerzo, pues vosotros desconocéis cuánto periodo de gracia aún os queda para vivir en esta Tierra. No sabéis cuándo será vuestro último día, y debéis vivir como si mañana fuerais a ser llamados y tuvierais que rendir cuentas antes vuestro Dios y Creador. Porque a ninguno de vosotros le queda una larga vida, incluso si se os concede el tiempo hasta el final.
Pero también debéis agradecer a Dios si Él no os permite experimentar el fin, a vosotros que aún sois imperfectos en la madurez de vuestras almas por vuestra propia negligencia.... debéis agradecer a Dios si Él os llama antes y aún tenéis la gracia de poder madurar en el más allá, para que no caigáis victimas del adversario de Dios y sus intrigas.... Porque el tiempo es corto, y por lo tanto debéis usarlo lo mejor que podáis, pues podéis madurar en muy poco tiempo si tan solo sois de buena voluntad....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise