Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7419

7419 Un amplio espacio en el más allá....

30 de septiembre de 1959: Libro 78

Los espacios infinitamente extensos están desprovistos de objetos en los que vaga el alma, que entra inmadura al más allá.... Debéis comprender esto, que ella misma no puede percibir nada espiritual, que lo terrenal ya no está presente y que su propia imagen ideal está completamente borroso y confusa debido a su falta de madurez espiritual; por lo tanto tampoco puede crear su propio entorno a partir de sus pensamientos, pues no tiene una idea clara, igual que su estado de alma está vacío.... especialmente si, a pesar de su avanzada edad no aprendió a superar el mundo antes de su partida de la Tierra.

Pero carecer completamente de fe tiene como consecuencia que ya nada conmueve el alma y, por lo tanto, su estado en el más allá equivale a un espacio completamente vacío, en el que ahora vaga incesantemente, siempre con la esperanza de encontrar al alguien a quien el alma busca.... Este es un estado agonizante, destinado a despertar cierto anhelo en el alma.... el anhelo de un alma afín, con la que podría intercambiarse acerca de este estado.

Y cuando este anhelo crece y se vuelve abrumador, entonces suele interponerse un ser en el camino que parece perfectamente adaptado a su condición, pero que en realidad es un ser de luz que se acerca al alma de manera velada para influir en ella para que su forma de pensar cambié. Pues, cuando un alma se encuentra desolada tras vagar durante tanto tiempo, ella agradece cualquier estímulo que le ofrezcan los seres de luz mediante las numerosas sugerencias a las que debe responder para cambiar lentamente su condición.

Pero a veces también es difícil convencer a un alma de una sugerencia cuando está tan endurecida que no busca ningún cambio, que se aferra obstinadamente a su forma de pensar y, aun así, culpa a un Ser superior de su agonizante condición. Porque ningún ser humano incrédulo carezca de una chispa de conocimiento de Dios, y siempre acusarán a este Ser divino y Le atribuirán su desafortunada situación.... por eso también puede durar un tiempo interminable hasta que un alma así se vuelve suave y dócil y sigue la sugerencia de un ser de luz que se le acerca con la misma apariencia.

Entonces, sin embargo, la situación cambia notablemente, y el crepúsculo se vuelve cada vez más brillante y claro, aunque todavía no se puede hablar de un círculo de luz en el que entre el alma, pero comienza a vislumbrar objetos aquí y allá, el vacío del espacio se interrumpe, y el alma capta diversas impresiones y exige una actividad, que ahora le es asignada por el ser de luz.

Cada alma que vaga por esos espacios tan amplios y vacíos se le unen, en determinados espacios de tiempo, seres de luz que quieren ayudarla, pero no todos los seres de luz son escuchados. Y por eso puede durar tiempos eternos hasta que una alma como tal encuentra la Salvación, hasta que se vuelva tan dócil que acepta el Evangelio del amor que se le proclama y actúa en consecuencia.... Pero sin amor, la Salvación jamás es posible.... Y por eso la intercesión de un ser humano es tan importante, pues logra vencer la resistencia del alma, de modo que ésta acepta de buen grado toda la guía e instrucción de los seres de luz, y así, en un tiempo relativamente corto pasa del vacío del espacio a lugares hermosos y habitados donde ahora sigue trabajando sin descanso en su progreso espiritual.

Pues el esfuerzo más grande de los seres de luz consiste en guiar a las almas a Jesucristo, porque sin Él ninguna alma encuentra la Redención de su miserable estado. Y donde la intercesión de un ser humano apoya esta obra, el alma puede encontrar más fácilmente a Jesucristo, porque ella siente el amor del ser humano lo cual despierta el amor recíproco en el alma.... Y el amor vuelve a unirse con el amor, un alma amorosa reconoce a Jesucristo como Dios y Redentor del mundo, y se entrega a Él sin resistencia alguna. Entonces, el alma, se salva para siempre....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise