Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7402
7402 Transmitiendo la fuerza de Dios....
1 de septiembre de 1959: Libro 78
Cuando Mi Palabra os resuena desde lo alto, esta es una afluencia de Mi fuerza de amor, que siempre tiene que surtir efecto. Así que vuestra alma jamás quedará sin impresión, aunque el cuerpo no lo perciba. El alma siente la afluencia de la fuerza y la utiliza de inmediato o cuando surge una oportunidad, o bien ella retiene la fuerza hasta que la necesite. Y siempre permitirá que la fuerza obre para cumplir Mis mandamientos; hará algo que cumpla Mi voluntad; siempre estará, por así decirlo, impulsada por el espíritu dentro de sí, para hacer u omitir lo que corresponde a Mi voluntad.
Mi mensaje directo tiene que tener tal efecto, de lo contrario no sería una irradiación divina. Porque nada, lo que viene de Mí queda sin efecto. Por lo tanto, quien recibe continuamente la gracia de Mí mensaje directo puede considerarse rico, pues su alma madurará porque nunca carecerá de la fuerza de actuar con amor según Mis mandamientos. No necesitará obligarse a hacerlo, será impulsado desde su interior. Sentirá la necesidad de dar, porque puede brindar felicidad a sus semejantes. Y esto puede referirse a bienes terrenales y materiales, pero también a bienes espirituales, pues un ser humano siempre poseerá ambos según Mi promesa: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás os será añadido....”
Y aunque un ser humano no está ricamente bendecido en posesiones, siempre tendrá lo que necesita y siempre podrá dar también a sus semejantes necesitados. Asimismo podrá distribuir dones espirituales, pues los recibe constantemente de Mí, al entregarse a Mí y abrir su corazón cuando deseo hablarle. Existe una conexión directa entre el reino de la luz y la Tierra en cuanto un ser humano se entrega a Mí y espera ser abordado de Mí. Esta conexión también la usan los habitantes del mundo de la luz, quienes están presentes dondequiera que se escuche Mi Palabra, pues ellos también la transmiten a donde aún existe la oscuridad espiritual.
Y todos estos seres de luz también reciben Mi Palabra, Mi mensaje, y a través de ella todos reciben fuerza de nuevo, la cual también dejan irradiar de nuevo a los seres que aún son impotentes. Y este estado de impotencia se encuentra en todas partes, tanto en la Tierra como en el reino del más allá.... Pero lo que Mi mensaje directo desde lo alto significa precisamente cuando los seres carecen de fuerza y la anhelan es algo que vosotros, los humanos, no podéis comprender. Sin embargo, vosotros mismos estáis llamados a transmitir Mi fuerza, y por lo tanto, cada ser humano es bendecido, que hace posible que Mi fuerza pueda fluir hacia Mis criaturas, que la necesitan.
Debe establecerse una conexión entre la fuente de fuerza y aquellos seres que aún carecen de ella. Y donde un ser humano esté preparado para ello, la fuente de fuerza podrá derramarse y fluir a través de todo lo esencial impotente, pues en la Tierra existe una gran necesidad entre los seres humanos que carecen de fuerza. Pero incluso en el reino del más allá innumerables seres permanecen en un estado de impotencia, esperando que se les traiga ayuda en forma de una afluencia de fuerza....
Y tal afluencia de fuerza es posible gracias a un ser humano en la Tierra que se prepara voluntariamente como un recipiente en el cual puedo derramar Mi corriente de fuerza amorosa, que abre su corazón y sus oídos y escucha lo que le digo, y que entonces está ansioso por transmitir lo que ha oído a todos los que quieren oírlo de nuevo, que reciben Mi Palabra tal como les ha llegado de Mi Mismo a los seres humanos desde lo alto....
Todos experimentarán abundantes bendiciones quienes se dejen abordar de Mí, para quienes Mi Palabra es un don luminoso desde lo alto, y quienes ahora la meditan en sus corazones y viven conforme a ella.... Pero deben ser hacedores y no meramente oidores de Mi Palabra; entonces cada Palabra que ha descendido de lo alto, a través de un ser humano dispuesto, a todos aquellos que la escuchan libremente y la viven, será una bendición para ellos. Y la fuente de fuerza jamás se agotará; una y otra vez los seres humanos podrán refrescarse en ella, una y otra vez podrán beber de la fuente de la vida, y una y otra vez Me dirigiré a cada ser humano que solo desee ser abordado de Mí....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise