Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7383
7383 La verdadera Iglesia de Cristo....
17 de julio de 1959: Libro 78
La Iglesia que Yo Mismo fundé en la Tierra, y que existe como la verdadera “Iglesia de Cristo”, es la unificación de los verdaderamente fieles; aquellos que tienen una fe viva, no meros cristianos muertos, es decir, miembros de alguna organización eclesiástica, cualquiera que sea su nombre. Cualquier organización de este tipo puede contener miembros de Mi verdadera Iglesia; en toda organización habrá seres humanos que creen tan vívidamente que Mi Espíritu obra en ellos, lo cual es la verdadera señal de pertenecer a Mi Iglesia. Por lo tanto, los seres humanos solo necesitan preguntarse si el Espíritu obra en ellos.
Es muy fácil determinar si poseen el don del Espíritu o si el Espíritu aún no los ha tocado, porque su fe todavía no es la correcta.... Deben ser capaces de demostrar el don del Espíritu, tiene que ser capaces de reconocer todas las correlaciones con el espíritu claro y, por lo tanto, con toda sabiduría, ser capaces de enseñar a sus semejantes, deben ser capaces de ver con el espíritu profético lo que Yo decretaré sobre la humanidad en el futuro en un sentido espiritual.... Deben ser capaces de sanar a los enfermos mediante la imposición de manos; deben ser capaces de reconocer clarividentemente el estado espiritual de sus semejantes y, en consecuencia, amonestarlos y advertirles, porque disponen precisamente de los dones espirituales adecuados, a través de los cuales pueden ayudar a sus semejantes en la necesidad espiritual....
Así pues, la obra de Mi Espíritu debe ser siempre reconocible en los candidatos a Mi Reino, en los miembros de Mi Iglesia, que Yo Mismo fundé en la Tierra. Pero ¿dónde se encuentran aún estas señales inequívocas? ¿Cuántos se llaman a sí mismos verdaderos cristianos, cuántos afirman pertenecer a Mi Iglesia, y sin embargo no se percibe ninguna “obra de Mi Espíritu?” Toda es mera apariencia sin espíritu ni vida. Y es triste que los seres humanos no se den cuenta de lo vacía que están caminando, cuando ya podrían poseer riquezas en la Tierra y serían inmensamente ricos, si Mi Espíritu obraría en ellos como prueba de pertenecer a Mi Iglesia....
Porque no basta con demostrar la pertenencia a una denominación para ser considerado candidato a Mi Reino.... debe haber una fe viva, una fe tan profunda que resista como una roca todos los ataques que siempre vendrán allí donde está Mi verdadera Iglesia.... la cual nunca perecerá, sino que desafiará todos los ataques, de modo que también será invencible para los poderes del infierno, porque Mi Espíritu es más fuerte, y Mi Espíritu está obrando donde está Mi verdadera Iglesia.
Sabed, que la iglesia no es la verdadera donde no ser percibe la obra de Mi Espíritu.... y sabed que no podéis combatir a los seguidores de Mi verdadera Iglesia como “falsos” cristianos, pues donde obra Mi Espíritu, allí está Mi Espíritu Mismo.... así, Yo Mismo estoy con aquellos que Me permiten obrar en ellos mediante la fe viva, que brota del amor desinteresado al prójimo. Y así sabréis también que todo aquel que permanece en el amor pertenece a Mi Iglesia.... que ninguna denominación es decisiva, sino solo el Espíritu de amor que llena al ser humano, que le trae la fe viva y así le da a Mi Espíritu el derecho de expresarse.... que es firme como una roca, y sobre la cual Mi Iglesia permanecerá eternamente, como Yo Mismo lo he prometido....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise