Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7382
7382 El trabajo de redención en el más allá....
15 de julio de 1959: Libro 78
Grande es la alegría de las almas que encontraron la redención a través de vosotros y vuestra cooperación, ya sea en la Tierra o también en el reino del más allá, pues todos se encontraban en una gran necesitad, mientras estaban apartados de Dios, es decir, mientras estaban todavía atadas al adversario por su culpa del pecado, que las oprimía en todo sentido y buscaba impedirles alcanzar la redención. Es allí donde debe comenzar la ayuda de los semejantes, quienes, a través de la intercesión por las almas de los difuntos o a través de la proclamación del Evangelio entre los semejantes, llevan a cabo su trabajo de redención, rescatando continuamente nuevas almas del adversario y conduciéndolos a Dios.
Y en cuanto un alma haya encontrado el camino de regreso a Dios, su mayor necesidad se ha resuelto, y es bendecida por su redención, buscando entonces realizar el mismo trabajo a su vez; ayudar a las almas alejadas de Dios a encontrar el camino hacia Él y, por ende, hacía Él Mismo. Todo este trabajo no es evidente para los demás seres humanos como una actividad beneficiosa, porque siempre se refiere únicamente al bienestar del alma y, por lo tanto, se percibe como de escaso beneficio externo. Sin embargo, es uno de los actos más importantes que un ser humano puede realizar en la vida terrenal, porque a través de esto, el alma se salva de la muerte eterna, aunque el cuerpo sucumbe a la muerte física.
Pero la existencia del alma está asegurada en la bienaventuranza, pues el alma no puede perecer; sin embargo, el estado en que se encuentra es decisivo, ya que puede ser bienaventuranza o muerte. Si el alma está en estado de bienaventuranza, entonces se encuentra en un estado de vida que ahora no tiene fin. Y si el alma ha estado durante mucho tiempo en un estado de muerte en el más allá, es incomparablemente bienaventurada por haber escapado de ese estado y, gracias a vuestra ayuda, haber vuelto a la vida. Por lo tanto, nunca podréis realizar suficiente trabajo redentor a través de la intercesión por tales almas si queréis ayudarlas para llegar de la muerte a la vida.
Esta es una obra de la más grande misericordia, una obra de la más grande caridad, pues tales almas dependen de vuestra intercesión y os lo agradecerán eternamente, y a su vez, ayudarán a otros seres desdichados en el más allá. Pero sin esta intercesión, son demasiado débiles para llegar a la luz por su propia voluntad, y por lo tanto, se les debe brindar la primera ayuda a través de vuestro amor y la voluntad de ayudarles en su necesidad.
Todo pensamiento amoroso dirigido a ellos actúa como una fuerza y no perderá su efecto; todo pensamiento amoroso lo perciben como beneficioso y esto los inspira a acercarse a vosotros y escucharos cuando les transmitís el Evangelio en pensamientos, el cual ahora también aceptan porque se les ofrece con amor. El amor redime y salva a las almas de su necesidad, que incluyáis en vuestra oración amorosa, para que escapen del poder del adversario....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise