Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7381
7381 Conmemoración de la crucifixión de Jesús....
14 de julio de 1959: Libro 78
Todo camino hacia la cruz de Cristo significa también dirigir los pensamientos hacia Él, al divino Redentor, en recuerdo de Su inconmensurable sufrimiento y dolores y de Su agonizante muerte.... una conciencia de que el hombre Jesús, en Quien Dios Mismo se encarnó, había tomado sobre Sí la culpa de todos los pecados de la humanidad para expiarlos.... que, por lo tanto, quien recuerda esto, también se encuentra entre los pecadores por quienes Jesús murió, que él también debe reconocer y confesar su culpa de pecado ante Aquel a Quien recuerda.... a Cuya cruz ha emprendido su camino.
Una y otra vez el ser humano debe tomar conciencia de la gran culpa que dio origen a la obra de Redención.... la encarnación de Dios en Jesús y su muerte en la cruz. Una y otra vez el ser humano debe recordar que su culpa ha sido expiada, pero que también debe estar dispuesto a pertenecer al círculo de los redimidos para quienes la obra redentora fue realizado. Su culpa era inmenso, tan grande que el ser humano mismo jamás podría haberla expiado, pues su propia ser se había rebelado contra Dios, a Quien reconocía como Dios y Padre, y sin embargo, él se levantó contra Él.
Esta culpa no podía ser borrada por el ser mismo, y habría permanecido eternamente alejado de Dios, si no que un ser humano se habría compadecido de Sus hermanos caídos, un hombre completamente libre de pecado, pero que estaba dispuesto a sufrir y morir por amor para los pecados de los semejantes. Los hermanos caídos carecían una vez de amor y renunciaron el amor a Dios, y ese fue el gran pecado.... Pero Aquel hombre era lleno de amor y Él dio ese amor a Sus hermanos caídos, es decir, Él Se sacrificó a Sí Mismo por la culpa de aquellos hermanos, y Dios aceptó ese sacrificio.
No fue un ser de luz quien realizo este sacrificio, sino un ser humano débil, sujeto a las mismas leyes que Sus semejantes, Quien solo por amor reunió la fuerza necesaria para la obra de misericordia que expiaría la culpa y despejaría de nuevo el camino para que los seres pudieron llegar al Padre. Pues el “Amor” Mismo era la fuerza y el hombre Jesús era tan lleno de amor que deseaba realizar la obra de Redención, y que Dios Mismo pudiera habitar en este hombre, Que es el Amor en Sí Mismo.
Y así, Dios mismo tomó el camino hacia la cruz, Él Mismo cargó con el peso de los pecados de la humanidad, Él mismo murió la muerte más amarga en la cruz, y así trajo Redención a los seres humanos esclavizados por el pecado, que quieren ser redimidos y que también toman el camino a la cruz con la voluntad de regresar a Dios, quienes entonces también ven a Dios Mismo en Jesucristo y Lo reconocen y son liberados de la culpa del pecado. Pero ningún ser humano puede hablar del perdón de su pecado si no está dispuesto a ser liberado de su culpa, y si por la tanto va voluntariamente a la cruz.... es decir, si clama a Jesucristo por ayuda y misericordia, por el perdón de sus pecados.
Debe ser consciente de que permanece separado de Dios mientras su pecado original aún no haya sido perdonado, que consistía en que él mismo se apartó voluntariamente de Dios y por eso tiene que regresar voluntariamente a Él, al reconocer el Padre en Jesucristo como Redentor de la humanidad. Y pidiéndole perdón por la culpa del pecado, que también se le concederá por la voluntad de Cristo. Porque la obra de Redención se ha realizado por el amor inconmensurable de Dios, se ha realizado para todos los seres humanos, pero la Redención también debe buscarse conscientemente. El camino a la cruz debe recorrerse con plena conciencia de su culpa y con el firme deseo de llegar a ser redimido....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise