Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7366
7366 El efecto de la Palabra divina desde lo alto....
18 de mayo de 1959: Libro 78
Espiritualmente ya podéis hablar de un progreso cuando tenéis la gran gracia de ser enseñados directamente desde lo alto, pues entonces el espíritu que hay en vosotros también debe haber despertado a la vida. Sin embargo, estas enseñanzas también deben ponerse en práctica; es decir, debéis hacer la voluntad de Aquel Que os enseña.... debéis cumplir Mis mandamientos de amor para recibir las bendiciones de Mis promesas. Un ser humano es bendecido cuando Yo Mismo puedo dirigirme a él, pero precisamente por eso, también está obligado a hacerse digna de esta gran gracia haciendo todo lo que Yo le pido.... viviendo según Mi Palabra y asumiendo la responsabilidad de difundir lo que recibe directamente de Mí.
De la misma manera, derramé Mi Espíritu sobre Mis discípulos y los envié por el mundo, para que proclamaran todo lo que habían aprendido por medio de Mí y que seguían aprendiendo por medio de Mi Espíritu. Porque solo aquellos que han sido enseñados por Mi Mismo son aptos para proclamar Mi Evangelio, pues solo ellos son capaces de distribuir un bien espiritual correcto que no se ofrece a los seres humanos de forma contaminada, sino que ha sido recibido directamente de Mí con toda pureza y sabiduría de Mí, tal como Mi amor os lo quiere transmitir a vosotros, los humanos.
En su estado aún imperfecto, el ser humano siempre tiende a realizar cambios de todo lo que se le presenta, y con el tiempo, por lo tanto, ninguna enseñanza conservará su pureza original. Sin embargo, una enseñanza alterada perderá su poder y efecto, y finalmente se volverá completamente ineficaz, sin influencia alguna sobre el alma humana. Pero puesto que el alma debe madurar durante su vida terrenal, también debe recibir alimento con propiedad curativa, que solo puede ser Mi palabra para ella, ofrecida sin adulterar como alimento.
Y esta Palabra a su vez, debe fluir directamente de Mí a los seres humanos, a través de Mi Espíritu que se derrama en un recipiente abierto, en el que Yo Mismo puedo dirigirme directamente al ser humano que se ha preparado para ser un recipiente para Mi corriente de Espíritu.... a quien, por lo tanto, puedo transmitir directamente Mi Palabra desde lo alto. Este ser humano recibirá un precioso alimento espiritual y así podrá distribuirlo como alimento a las almas que lo anhelan.... Y estas almas madurarán y alcanzarán cierta madurez en la Tierra que no tendrán temer a la muerte, porque el final de su vida física significa solo la transición al reino espiritual, que es su verdadera patria.
Pero para que esto suceda, se requiere una cierta madurez espiritual, la cual solo Mi Palabra puede brindar al alma si el ser humano la escucha voluntariamente y la vive, si se esfuerza no solo por ser oyente, sino también ser hacedor de Mi Palabra. Al ser humano se le imparte mucho conocimiento, se le revela la sabiduría más profunda, pero siempre con el propósito que reconozca en ello Mi amor, sabiduría y omnipotencia, para que aprenda a amarme y se esfuerce de todo corazón por la unificación Conmigo....
Mi palabra debe cobrar vida en el corazón humano, debe vivirse, y entonces dará los frutos más gloriosos; un alma que cada vez se purificada más y se vuelve transparente, al morir puede entrar en el reino del más allá como espíritu de luz. Pero solo Mi pura Palabra desde lo alto tiene este efecto en el alma, solo Mi mensaje directo le otorga esta fuerza a un alma. Y Mi discurso directo lo experimentan todos los que reciben Mi Palabra.... por medio del Espíritu.... la escuchan y la aceptan como Mi Palabra, quienes permiten que obre en ellos y la siguen.
Con todos aquellos estoy unido en la Palabra, todos ellos Me oyen a Mí Mismo, pues hablo a todos lo que quieren oírme. Estos siempre oirán Mi voz, porque ellos también Me abren sus corazones y Me permiten entrar, cuando llamo a su puerta. Su espíritu ha despertado a la vida y buscan la conexión con el Espíritu Padre desde la Eternidad. Y donde encuentro tales corazones abiertos, allí entro con mucho gusto y habito en ellos. Allí Mi Espíritu podrá obrar ahora continuamente; le enseñará al ser humano desde dentro, y todas sus acciones y omisiones serán determinadas por Mi Espíritu, que ahora verdaderamente lo guía y ayuda al alma a alcanzar la perfección....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise