Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7238

7238 Nacimiento de Cristo....

25 de diciembre de 1958: Libro 76

Ningún ser humano puede comprender la profundidad del amor divino expresado, que Dios Mismo descendió a la Tierra para llevar a cabo la obra de Redención para los seres humanos. La inconmensurable culpa del pecado Le conmovió, ya que no podía ser expiada por los pecadores mismos, ya que la ofensa contra el amor de Dios se produjo con plena conciencia de la culpa.... porque no fue la “deficiencia” lo que no dejó reconocer a estos su ofensa contra Dios, sino que estos seres estaban en la luz más brillante y, por lo tanto, también reconocieron a Dios en Su poder y gloria....Pero no Lo vieron y, por lo tanto, en contra de su mejor juicio, siguieron a aquel que se les presentó como Dios y Creador.... lo siguieron porque podían verlo, aun sabiendo que él también era solo un producto de la voluntad creativa del poder de Dios.

Ahí reside la magnitud de la culpa, que los seres estaban en la luz de la cognición, y a pesar de todo se apartaron de su Dios y Creador desde la Eternidad. Ya no podían expiar esta gran culpa, ya no podían deshacer el pecado, y quedaban cargados con esto, y solo quedaba una posibilidad; que Dios Mismo expiara la culpa.... lo cual, sin embargo, solo podía ocurrir dentro del marco de la justicia divina, porque toda culpa exige expiación para ser perdonada.... Y para realizar esta expiación para la humanidad, Dios descendió a la Tierra y llevó a cabo la obra de Redención en el hombre Jesús....

Dios Mismo no podía sufrir, pero quiso tomar sobre Sí el sufrimiento que la humanidad merecía por el pecado de haberse apartado de Dios.... Y así, un hombre tomó sobre Si este sufrimiento, en cuyo caparazón se encarnó Dios Mismo.... el Amor Eterno, Que ahora quiso ofrecer el sacrificio, el sacrificio de rescate por la gran culpa.... Un hombre, Cuyo corazón rebosaba de amor Se dejó clavar en la cruz por toda la humanidad y solo el amor Le impulso a esta obra de Misericordia.

Un ser humano con todas las debilidades y temores humanos recorrió un camino terrenal amargo, el amor en su interior creció cada vez más, pues Dios Mismo estaba en este ser humano. Por lo tanto, solo el amor fue siempre el factor determinante del hombre Jesús en sus palabras y acciones, así como finalmente el amor tomó el amargo camino del sufrimiento y sufrió y murió en la cruz.... No se trató de un acto arbitrario de un hombre que se sacrificó por beneficio propio, sino que fue impulsado a esta obra de misericordia únicamente por amor, pues sabía que el camino al Reino de la luz estaba cerrado para ellos y tenía que mantenerse cerrado, si no hubieran sido previamente liberados de su culpa pecaminosa....

Él sabía en qué consistía el pecado original y que jamás podrían expiarlo por sí mismos. Por lo tanto, Se ofreció a Si mismo para ofrecer a Dios el sacrificio expiatorio y redimir a sus semejantes. Pero en realidad, fue el Amor en Él lo que Lo impulso a hacerlo; fue el Amor Eterno Mismo el que deseó redimir a los seres humanos de su inconmensurable culpa, pues en el hombre Jesús se manifestaba la Divinidad Eterna en toda su plenitud.

Así pues, debe entenderse la Encarnación de Dios; que el Amor Eterno se encarnó en un ser humano que se preparó de tal manera que el Amor Eterno pudiera morar en Él, y por lo tanto, todo lo que el hombre Jesús hizo en su vida terrenal, Dios Mismo lo hizo verdaderamente en Él.... y que el “amor” determinó al hombre Jesús en su querer, pensar y actuar, eso significa que el hombre sufrió y murió en la cruz, pero que Dios Mismo estaba dentro de este hombre y, por lo tanto, que Él llevó a cabo la obra de Redención para todos los seres humanos.

Solo cuando los seres humanos comprendan que Dios es Amor comprenderán también el problema de la encarnación de Dios, y comprenderán que Dios y Jesucristo son Uno y que no son dos personas, y que, por lo tanto, la Unidad divina no debe ser cuestionada, porque el amor llenó la forma humana y, por lo tanto, la forma externa del hombre Jesús era también la forma visible del Amor divino Mismo, que no eran seres separados, sino siempre Dios Mismo.

Solo así se podrá resolver el problema de la encarnación de Dios; entonces, también reconocer a Jesucristo será fácil para el ser humano, y éste encontrará refugio en Él e invocará a Dios Mismo, reconociéndolo así. Y su pecado original será borrado, porque Dios Mismo descendió a la Tierra por ese pecado y realizó la obra de Redención, la obra de Expiación por él....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise