Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7155

7155 La forma de las revelaciones divinas corresponde al grado de madurez del receptor....

28 de junio de 1958: Libro 76

No podéis formaros una concepción verdadera de cosas espirituales, pues debéis comprender que no se pueden hacer comparaciones en la Tierra, ya que esta es una creación excepcionalmente pobre en comparación con otros cuerpos celestes y mundos, y la humanidad en esta Tierra permanece envuelta en la oscuridad espiritual hasta que su ser comienza a perfeccionarse. Su pensamiento y conocimiento aún sin limitados e incapaces de formar conceptos claros que se refieren a lo espiritual.

Sin embargo, si se le transmite un conocimiento que tiene que ver con el ámbito espiritual, entonces este conocimiento siempre se adapta a su capacidad de comprensión; se presenta de tal manera que el ser humano de buena voluntad puede comprenderlo. También corresponde a la verdad, aunque la forma en que se presenta ni siquiera comienza a revelar las profundidades de la sabiduría divina, porque tal cosa sería simplemente incompatible con la comprensión humana antes de que un ser humano haya alcanzado cierto grado de perfección. Por lo tanto, incluso las transmisiones directas a menudo solo pueden transmitir algo pictóricamente, según la comprensión humana. Y, sin embargo, no se puede decir que estas representaciones no correspondan a la verdad.

Nadie tampoco de ofenderse por la forma en que tienen lugar estas transmisiones directas, pues esto también se elige según el estado espiritual de quienes la reciben. Pero rara vez el estado espiritual de quienes las reciben será superior al del receptor, de lo contrario, ellos mismos escucharían la Palabra de Dios en su forma perfecta. Y tan pronto como un ser humano alcanza el grado de visión espiritual, sin duda obtendrá una comprensión clara de los asuntos espirituales; sin embargo, nunca podrá transmitir estas visiones y experiencias a sus semejantes de tal manera que éstos también puedan formarse una idea clara....

El conocimiento espiritual no puede transmitirse de manera escolar, sino que cada ser humano mismo tiene que ponerse en un cierto grado de madurez que le permita comprenderlo. Por lo tanto, tampoco se debe intentar revelar imágenes del más allá a los seres humanos, pues mientras permanezcan en la Tierra, no les será de ningún beneficio. El reino de la luz no deja describirse, y el reino de las tinieblas o de la oscuridad está lleno de todo tipo de espíritus mentirosos que crean ilusiones para engañar a los seres humanos, y tampoco se puede encontrar pruebas de la veracidad de tales declaraciones....

Las miradas al reino de los espíritus serán concedidas sólo a unos pocos seres humanos cuyo grado de madurez ya es muy alto, pero que no utilizan estas miradas como una oportunidad para impartir a sus semejantes un conocimiento hasta ahora oculto, sino que sólo son impulsados por tales visiones a influir espiritualmente en sus semejantes.... quienes así realizan, por así decirlo, una actividad redentora en la Tierra....

Pero si vosotros, los humanos, sabéis que mucho se os queda oculto por naturaleza, deberíais buscar la explicación únicamente en el hecho de que vuestro pensamiento está aún muy limitado para poder comprender todo.... y que solo con una mayor madurez se da la posibilidad para llegar a ciertos conocimientos. Por lo tanto, no busquéis descubrir secretos del reino espiritual por medios falsos.... sino más bien procurad desarrollaros vosotros mismos de tal manera que no se os sea negado la mirada en los ámbitos espirituales.... lo cual solo puede suceder en el camino de la maduración espiritual, porque entonces los límites caen por sí solos, que vuestra imperfección aún mantiene levantados....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise