Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7154

7154 Conocimiento muerto.... Ceguera espiritual.... Amor....

27 de junio de 1958: Libro 76

La característica de la madurez mental no puede ser negada cuando el ser humano se encuentra en un grado de cognición que no se ha adquirido por medios intelectuales, ni mediante el aprendizaje ni la instrucción externa. La “cognición” es un saber que corresponde a la verdad, pero que el ser humano también comprende, pues incluso la verdad puede impartirse desde fuera sin que la comprenda plenamente. Esto demuestra que aún no ha logrado la madurez mental y que tal conocimiento no trae ningún provecho al ser humano.... a menos que permita que eche raíces en su corazón y se esfuerce por vivir su estilo de vida según ese conocimiento.

Sin embargo, la mayoría de los seres humanos solo aceptan un bien espiritual de forma puramente intelectual y, por lo tanto, aún no pueden hablar de “cognición”. Y es por eso que Dios le impone exigencias al ser humano.... se exige una segunda vida interior, por así decirlo, junto a su vida natural. Y solo entonces puede ser bendecido con claridad interior, con una comprensión para todo lo que hay en la creación, para todas las correlaciones y también para su relación correcta hacia Dios.... Y solo este saber, esta cognición, demuestra que el viaje terrenal del ser humano no fue en vano.... demuestra que ya ha establecido el contacto con su Dios y Creador, y que él mismo se siente como hijo de su Padre y que puede registrar un progreso espiritual al final de la vida terrenal.

Sin embargo, la opinión predominante es que basta con acercarles a los seres humanos un bien espiritual, y creen que así cumplen su tarea terrenal, si siempre se aseguran que tal bien espiritual no se pierda, que se transmita continuamente a las generaciones futuras: Creen que basta con que los seres humanos conozcan a un Dios y Creador, a un Redentor divino y la vida después de la muerte.... pero no sacan las consecuencias de este saber.... no permiten que se convierta en la motivación para un estilo de vida según la voluntad de Dios. Y, por lo tanto, ese saber tampoco tiene valor, es un saber muerto porque no tiene un efecto despertador a la vida.... Y, por lo tanto, tampoco es ninguna cognición....

Y cuando vosotros, los seres humanos, consideráis el estado espiritual de la humanidad, entonces esto también tiene que ser comprensible para vosotros, pues el “saber” espiritual está ciertamente extendido por todo el mundo, y sin embargo, los seres humanos son ciegos de espíritu. Si vosotros, los humanos, os esforzarais para llegar a la cognición, entonces vuestro desarrollo espiritual sería verdaderamente mejor. Pero mientras os contentáis con un saber que, si bien contiene enseñanzas espirituales, no mejora vuestro estado espiritual, y no mucho mejor que un ser humano que carece de todo saber....

Pero la cognición es el resultado de una vida de amor.... Y solo el amor lleva al alma a la maduración.... El amor imparte al mismo tiempo la comprensión para el ser humano para el saber del ámbito espiritual que le es transmitido. Y el amor también es el vínculo con Dios; el amor es la luz que todo lo ilumina.... El Amor es lo Divino dentro del ser humano, que ya no tolera ninguna ceguera, ningún velo y ninguna ignorancia.... El Amor es parte de Dios y, por lo tanto, como Dios, todo lo ve y todo lo sabe....

Para un ser humano que permite que el amor se encienda en su interior, ya no hay oscuridad, ni problemas sin resolver, solo luz y fuerza, un claro reconocimiento de lo que originalmente era obvio para todos los seres. Por lo tanto, solo el amor puede llevar a cabo la maduración del alma, solo el amor puede traer la luz de la cognición a un ser humano, y solo el amor puede lograr la unificación con Dios, el Manantial Primordial de luz y fuerza. Y será evidente cuando esta unificación haya tenido lugar, cuando un ser humano se mueve en la luz de la cognición, cuando sea capaz de dar aclaración y saca su sabiduría únicamente de su interior. Porque entonces dará testimonio de la presencia de Dios, Quien ahora obra claramente en él y a través de él....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise