Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7126
7126 El conocimiento del estado dichoso y también del estado infeliz....
21 de mayo de 1958: Libro 76
No podéis medir las bendiciones en el reino de la luz, así como tampoco podéis imaginaros los tormentos que las almas tienen que soportar en el reino de la oscuridad. Sin embargo, a través de Mi Palabra, sois informados continuamente de ambos; por lo tanto, no estáis completamente desprovistos de conocimiento. Sin embargo, es vuestra la decisión de creer o no, pero esto determinará vuestro propio destino cuando vuestra alma abandone el cuerpo y pase al reino del más allá. Pues si creéis en lo que Mi palabra os dice continuamente, llevaréis vuestra vida terrenal en consecuencia, pues ningún ser humano creyente vive irresponsablemente día a día; cada uno se esfuerza por vivir conforme a Mi voluntad, aunque su debilidad a menudo pueda llevarlo a la ruina....
Sin embargo, no debería ser únicamente el miedo a la oscuridad o la expectativa de felicidad en el reino de la luz lo que debería motivar su estilo de vida, pues esto por sí solo no tendría un efecto muy favorable en su estado mental. El creyente reflexiona, y esto le impulsa desde dentro hacia una vida que agrada a Dios, mientras que el ser humano que posee una fe supuestamente formalista es calculador, quien probablemente tiene conocimiento a través de Mi Palabra, pero que todo lo lleva a cabo sólo por presión externa, por mandamientos y normas, y que obedece esos mandamientos por causa de la recompensa o de los castigos temidos. Pero una verdadera fe, sin embargo, también establece una conexión con Aquel en Quien cree. Y entonces también siente dentro de sí la responsabilidad hacia Mí, y se esfuerza por vivir conforme a Mi voluntad en la Tierra.... porque no quiere afligirme, porque también siente que Yo le amo y desea demostrar que es digno de este amor....
Sin embargo, el conocimiento acerca del estado bendito tanto como el infeliz que un alma ha de esperar después de la muerte corporal debería despertar la conciencia de responsabilidad en el ser humano; tiene que saber que su existencia terrenal no carece de propósito, no debe decir que no le han dado avisos acerca de las consecuencias de un estilo de vida correcto o incorrecto. Y, al mismo tiempo, también se le debe mostrar el propósito de aquello que consiste en el estado que el alma puede lograr. Y por eso también tiene que saber cómo pueda ser este estado.
Pero no se os puede proporcionar pruebas de esto; sin embargo, un ser humano que se esfuerza seriamente siempre recibirá una prueba del más allá, que ya no le obligarán a creer, porque solo a un creyente se le permitirá experimentarla, o que deben servir como prueba de gracia para aquellos de fe débil, que necesitan un pequeño fortalecimiento de su fe débil, pero que están dispuestos por su propia voluntad a vivir de acuerdo a Mi voluntad en la Tierra.
Pero quien esté atento también experimentará y verá cosas que pueda aceptar como prueba; sin embargo, ningún pronunciamiento del más allá debe obligar a creer, y por lo tanto, solo unos individuos podrán relatar experiencias que se extiendan al más allá. Y estos individuos solo serán creídos por otros humanos con aspiraciones espirituales, mientras que los incrédulos se burlarán de ellos y los tildarán de mentirosos o fantasiosos, y por lo tanto, no obtendrán ningún beneficio de ellos.
Pero el más allá también se revela tanto el reino de la luz como el de las tinieblas.... pero nunca de una manera que la humanidad se vea obligada a creer.... por eso las apariencias de cualquier tipo siempre pueden negarse, o cada individuo puede hacer de ellas lo que quiera.... Y, además, el estilo de vida de cada individuo, si es llevado en amor, también será decisivo para la verdadera cognición; el ser humano amoroso será fortalecido a un esfuerzo cada vez más celoso, para lo cual también el mundo de la luz le ayudará, y para él ya no habrá ninguna duda acerca de una vida después de la muerte que corresponda a su vida vivida en la Tierra.... Y buscará lograr el objetivo más alto, porque permanecerá en constante contacto Conmigo....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise