Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7072

7072 La verdadera Iglesia.... Sectas.... La obra del Espíritu....

24 de marzo de 1958: Libro 75

El hecho de que existan tantas direcciones espirituales y creencias, y de que los seres humanos fueron llevados en su mayoría a esas instituciones en contra de su voluntad debería daros a vosotros, los humanos, algo de pensar. No es la voluntad del niño la que determina en qué dirección de creencias “ha nacido” y, por lo tanto, no es mérito ni culpa de ningún ser humano de ser educado en una determinada dirección de creencia....

Y si ahora la una o la otra fuera la “única que lleva a la salvación”.... si una u otra fuera la única que es justa ante Dios o agradable a Él, entonces los seres humanos que han sido guiados en entras direcciones espirituales podrían sentirse con razón desfavorecidos por Dios, de que la “verdadera iglesia” les ha sido negada por su nacimiento.

Sin embargo, de ninguna manera se puede llegar a la verdad sin el propio esfuerzo, y es completamente irrelevante en qué dirección de creencia haya nacido. Cada ser humano debe esforzarse por sí mismo para llegar a la luz de la verdad. Y es igualmente cierto que la verdad no puede no se puede inculcar a través de la educación hasta que el ser humano mismo no haya acumulado en su interior el suelo adecuado en el que la verdad pueda arraigar, para ahora convertirse en su propiedad y permanecerlo.

Pero ese hecho mencionado previamente también debería hacer reflexionar a todos los seres humanos, que insisten en pertenecer a una determinada dirección espiritual y se consideran como “caminando en la verdad”.... Es una presuntuosa idea creer de poseer el privilegio del Reino de los Cielos. Pero muchos tienen esta presuntuosa idea, pues todos los seguidores de sectas están plenamente convencidos de poseer la única verdad.... Y, sin embargo, en su mayoría, solo han adoptado lo que les enseñaron aquellos que eran igualmente fanáticos y se consideraban infalibles. Y ninguno de ellos ha considerado cómo Dios Mismo se relaciona con quienes que no pertenecen a su dirección espiritual....

Mientras solo el amor a Dios y al prójimo, y la obra redentora de Jesucristo forman la base de una dirección espiritual, podrán surgir verdaderos cristianos de esta dirección espiritual, a quienes también pronto brillará la luz de la verdad. Porque cuando los mandamientos de amor de Dios se cumplen en la fe en Jesucristo, el divino Redentor, entonces el ser humano se activa por sí mismo y, por su propia voluntad entra en la “comunidad de creyentes”, la Iglesia que Jesucristo Mismo fundó en la Tierra.... Y cada ser humano debe tomar esta decisión por sí mismo, o también:

La religión fundamental es el cumplimiento de los mandamientos del amor, y mientras éste sea desatendido, el ser humano está fuera de la Iglesia de Cristo, fuera de la verdad, independientemente de que pertenezca a una dirección de creencia que pretenda ser la “única verdadera” y “salvadora”.

Ningún ser humano puede adquirir la salvación simplemente por pertenecer a una determinada dirección espiritual o a través de las acciones que esta exige. Solo el amor verdadero y desinteresado al prójimo, y por consiguiente el amor demostrable a Dios, lleva a la salvación, y esto puede practicarse en cualquier dirección espiritual, lo que a su vez llevará a la cognición de la verdad pura.

Pero mientras haya congregaciones delimitadas, mientras cada una trate de ganar miembros para sí que se supone deben demostrar su membresía lo que ellos mismos enseñan.... mientras la libertad de pensamiento de estos miembros sea restringida, éstos también solo son meros seguidores, pero no cristianos vivos, que pueden contarse entre la Iglesia de Cristo....

(24.03.1958) Pero tan pronto como un ser humano se haya vuelto “vivo”, lo cual presupone solo una vida vivida en amor, también reconoce hasta qué punto una dirección espiritual puede reivindicar la verdad. Entonces podrá instruir a sus semejantes mejor que los líderes de esas direcciones espirituales, pero tampoco podrá transmitir su cognición al semejante, sino que éste tiene que cumplir las mismas condiciones, que le llevan a la cognición de la verdad pura: él también tiene que convertirse primero en un cristiano “vivo” a través de una vida de amor, porque entonces su fe se fortalecerá y pertenecerá a la Iglesia de Cristo, que Él Mismo construyó sobre la roca de la fe.

Cualquier ser humano pensante debería comprender que Dios nunca condicionara la salvación de un ser humano a la dirección de creencia o la comunidad a la que pertenezca, porque el hecho mismo de que los seres humanos nazcan en esas comunidades sin ninguna expresión de su propia voluntad debería hacerles reflexionar.... siempre que sigan lo suficientemente creyentes para reconocer un Dios y un propósito del ser humano.

Para los incrédulos, tales ideas no son debatibles, porque rechazan toda dirección de creencia. Pero aquellos que defienden con demasiado celo sus opiniones e intentan repetidamente citar palabras de la Escritura como prueba de su veracidad.... palabras que ellos mismos interpretan solo intelectualmente.... solo valen estas palabras: que solo el amor deja que el espíritu en el ser humano se haga efectivo.

Pero entonces el Espíritu les instruirá según la verdad, y entonces también serán aclaradas también las enseñanzas erróneas en cada dirección espiritual, de las cuales el ser humano debe liberarse si quiere ser un cristiano vivo, un seguidor de la verdadera “Iglesia de Cristo”, que no tiene otras características externas que solo la obra del Espíritu divino....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise