Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7017
7017 Nada sucede sin la voluntad y el permiso de Dios....
15 de enero de 1958: Libro 75
Todo está sujeto a la voluntad de Dios.... e incluso los planes que no corresponden a Su voluntad, la Ley del orden eterno, sólo pueden llevarse a cabo cuando Dios lo permite, cuando Su voluntad se retira en la cognición de que Él siempre puede permitir que también tales acontecimientos se desarrollen para el bien del alma.
Así, vosotros, los humanos, debéis considerar todo lo que os sucede en la vida terrenal, todo lo que os afecta, ya sea con alegría o lleno de dolor. Si no fuera la voluntad de Dios o Su permiso, no podría suceder, y por lo tanto, todo será beneficioso para vosotros, es decir, promover vuestro desarrollo espiritual, a menos que vosotros mismos os pongáis en peligro mediante una rebelión consciente contra Dios.
Vuestra vida podría transcurrir sin sufrimiento, pero entonces vuestra alma tendría que haber alcanzado un grado de madurez tan alto que ya no necesitaría madurar más. Sin embargo, vosotros, los humanos, aún estáis Muy atrasados en vuestro desarrollo espiritual, y deberíais al menos alcanzar cierto grado para poder afrontar el fin sin peligro. Porque eso os espera a todos.
Y especialmente en el tiempo del fin, a menudo se dudará de que un “Dios” guíe el destino de cada ser humano, porque a menudo la obra satánica es claramente reconocible, poniendo en duda el amor y el poder Dios. Pero aun así, Dios permite que tales cosas sucedan por el bien de un propósito, y Su plan eterno de Salvación es conocido solo por unos pocos, que incluso es una explicación para los acontecimientos más crueles.
La voluntad de Dios o Su permiso siempre debe ser reconocida, pues sin ellos nada podría suceder. Pero esto también requiere una fe muy fuerte, que pocos poseen. Cuanto más se fortalece ahora la fe de los seres humanos, más brillante brilla la luz de la cognición, pues solo el amor fortalece la fe, y el amor también da la luz para que la obra de Dios se haga reconocible en todo y en todos los acontecimientos. Por el contrario, la falta de amor confunde el pensamiento de los seres humanos, la fe se desvanece por completo y los seres humanos se entregan a quien actúa totalmente en contra de la de Dios, es decir, en contra de Su orden eterno.
Y, sin embargo, Dios permite incluso tales cosas, pues es el tiempo del fin, cuando todas las fuerzas del infierno de desatan, cuando el orden divino es completamente ignorado y, por lo tanto, tiene que llegar un punto de inflexión irrevocable.... Porque la voluntad de Dios está por encima de todo, y así Su orden divino será restaurado cuando sea el momento adecuado; cualquier resistencia será rota por Aquel Que solo reina sobre el Cielo y la Tierra, y a Cuya voluntad todos deben someterse, porque solo Él es el Señor en el tiempo y la eternidad.... amén
Traducido por Hans-Dieter Heise