Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/7011
7011 Los discípulos del fin de los tiempos....
6 de enero de 1958: Libro 75
“Y los últimos serán los primeros”.... Pues os enfrentaréis a una tarea verdaderamente trascendental: proclamar al divino Redentor Jesucristo en medio un mundo sin fe. Y esta es una tarea trascendental porque no hay prueba alguna de Su paso por la Tierra, porque es una cuestión muy debatida si el hombre Jesús vivió alguna vez, y porque la divinidad del hombre Jesús, o incluso la encarnación de Dios en Él, son conceptos completamente incomprensibles para los seres humanos del fin de los tiempos, y creer en ellos les parece imposible.
Y, sin embargo, los discípulos del fin de los tiempos deben defenderle a Él con convicción y Su obra de Redención, deben proclamarlo con convicción. Y primero tienen que adquirir esta convicción ellos mismos. No se puede obtener solo mediante enseñanzas, sino que requiere un estilo de vida vivido con amor desinteresado al prójimo, que primero da luz al ser humano, permitiéndole ver todo con claridad y comprender las correlaciones y entonces también poder defender a Jesucristo y Su obra de Redención con convicción.
Sin embargo, en un mundo del amor propio, será muy difícil transformarse y suprimir el amor propio por el bien del prójimo necesitado. Pero quien lo haga recibirá una verdadera recompensa algún día en la eternidad, pues solo él es capaz de cumplir esa tarea de proclamar el Evangelio una vez más entre la humanidad sin fe, como un verdadero campeón de Cristo y un verdadero apóstol.
No lo tendrá fácil, aunque él mismo está profundamente convencido de la verdad de lo que proclama, pues la falta de amor de sus semejantes se opondrá a él. Los humanos usarán su razón y analizarán minuciosamente toda doctrina, y las numerosas herejías del mundo fortalecerán su posición; por lo tanto, junto con las herejías, la verdad también será rechazada, y se necesita una espada afilada.... hay que luchar con la espada de la boca y con todo celo....
Y esta tarea no podría llevarse a cabo si Dios Mismo no estuviera constantemente con ellos y Él Mismo hablaría con poder convincente por la boca de aquellos apóstoles. Pero donde no hay amor, allí también la Palabra de Dios es en vano.
Al final, Dios Mismo lucha contra Su adversario, quien se beneficia de la falta de amor de los seres humanos, quienes por tanto, no llegan a creer en Aquel Que podría salvarlos todavía antes del fin. Por lo tanto, todo siervo del Señor es bendecido si se declara dispuesto a luchar como un luchador de Cristo contra la incredulidad y la falta de amor.
Porque su fe en Jesucristo es muy valorada, porque a estos discípulos de los últimos tiempos les resulta mucho más difícil de creer que a los primeros, quienes siempre tenían cerca de sí al divino Salvador y Redentor y fueron introducidos a la verdad por Él Mismo.
Ellos también a veces dudaron, no siempre les fue fácil creer, pero experimentaron Su obra, escucharon Sus Palabras y pudieron seguir Su estilo de vida y también Su muerte en la cruz.... Y experimentaron el derramamiento del Espíritu....
Pero los discípulos del fin de los tiempos tienen que experimentar todo este conocimiento por sí mismos; primero tienen que despertar el espíritu en sí mismos para que los guíe y les dé conocimiento acerca de Jesucristo y de Su obra de Redención. Porque solo así podrán adquirir la convicción interior de que el Espíritu de Dios les está enseñando.... Y tal enseñanza, a su vez, solo es posible si una persona vive en el amor....
Pero los últimos discípulos serán igual de celosos en el trabajo, e igual de celosos llevarán el Evangelio al mundo y señalarán al divino Redentor, Que es el Único Que es la Salvación del pecado y de la muerte.... Y aunque encuentren resistencia, aunque se intente silenciarlos.... Dios Mismo estará con ellos y pondrá las palabras en sus bocas, Dios mismo hablará a través de Sus discípulos que Le sirven a Él, porque la humanidad se dirige hacia su fin....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise