Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/6990

6990 No vendáis vuestra alma....

10 de diciembre de 1957: Libro 74

El precio que pagáis por una existencia terrenal gozosa y placentera es demasiado alto, pues vendéis vuestra alma a quien la arrastrará de nuevo a las profundidades. Es solo un tiempo extremadamente corto cuando podéis disfrutar de los placeres mundanos, pero la eternidad es infinitamente larga; infinitamente largo es el tiempo en que moraréis de nuevo en las tinieblas, en un tormento indescriptible. Pero vosotros sobreestimáis este breve tiempo terrenal y, sin pensarlo, renunciáis a una vida eterna en la gloria por cosas verdaderamente insignificantes.

No sabéis lo que hacéis, ni prestáis atención a las serias advertencias y exhortaciones que os llegan constantemente, instándoos a vivir con responsabilidad, a recordar el tiempo después de vuestra muerte física, cuando recibiréis la valiosa recompensa si prestáis atención a todas las advertencias y exhortaciones y os esforzáis únicamente por mejorar el estado de vuestra alma. Mi adversario sabe cómo presentaros de forma atractiva los encantos del mundo, y vosotros no veis a través de su juego, que a través de eso busca conquistar vuestra alma, que solo necesita liberarse de su último grillete para poder entrar en el reino de la luz, a Mi Reino, donde volverá a ser bendecida con luz y fuerza como antes....

Y ni la dicha del reino de la luz no los tormentos del abismo os podrán ser mostrados, porque tenéis que regresar a Mí con total libre albedrío.... así como él tampoco puede obligaros a seguir sus tentaciones y perder vuestra alma a él. Pero realmente hago todo lo posible para que seáis conscientes de los horrores de las profundidades, a los que os enfrentaréis inevitablemente si no sois capaces de separaros del mundo y de sus bienes. Y también se os predica de las dichas en el reino espiritual que os esperan si vivís conforme a Mi voluntad, si os esforzáis por alcanzar los bienes espirituales y dejáis el mundo a un lado....

Que vosotros no creáis en esto, es la consecuencia de vuestro estilo de vida, pues en vuestro anhelo por el mundo y los bienes terrenales os olvidáis de vuestro prójimo que está necesitado. Si le ofrecierais vuestra ayuda con gusto, todo lo que Mis siervos os presentan también parecería más creíble, quienes, en vista del fin que se acerca, un día se interpondrán en el camino de todos los seres humanos para proclamar el Evangelio. Pero la creciente codicia por el mundo y sus placeres os embota, y todo sentimiento cálido en vuestros corazones se ahoga, pues esto lo asegura Mi adversario, quien sabe que el amor le arrebata las almas, que con toda seguridad las perderá si alguien enciende el amor en sí mismo.

El deseo por bienes terrenales, sin embargo, hace al ser humano insensible a la situación del prójimo; su amor propio se hace cada vez más fuerte y busca adquirir todo sólo para sí mismo, y endurece su alma, las capas se hacen cada vez más gruesas y Mi adversario ha ganado el juego.... Ha pagado solo un pequeño precio por el alma: una comodidad física por muy poco tiempo, que ya ha terminado con la muerte del cuerpo y.... puede que ya haya terminado mañana.

¿Por qué vosotros, los seres humanos, no reflexionáis seriamente acerca de vuestra situación, sobre el fin seguro de vuestra vida en esta Tierra, que vosotros mismos no podéis determinar en términos de tiempo? ¿Por qué valoráis tanto las posesiones terrenales y los placeres del mundo? ¿Y por qué renunciáis imprudentemente a la dicha indescriptible del reino espiritual por estos placeres fugaces e inútiles?

La vida terrenal es una prueba de resiliencia para vosotros, los seres humanos; es el último tiempo de la libre decisión para Mí o para Mi adversario. Y él os ofrecerá todo para conquistaros.... así como to también os otorgo gracia tras gracia, sin coaccionar vuestra voluntad. Pero no os es imposible tomar la decisión correcta, pues estáis constantemente informados y reconocéis a diario la transitoriedad de la vida terrenal; experimentáis a diario la repentina llamada de vuestros semejantes.... podéis reflexionar sobre todo.... Así, vosotros también algún día tendréis que asumir las consecuencias de vuestra decisión si no es por Mí, y podréis disfrutar de una dicha indescriptible si renunciáis durante vuestra corta vida terrenal para ganarme a Mí y a Mi Reino para siempre....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise