Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/6981
6981 La transmisión de luz equivale al conocimiento....
1 de diciembre de 1957: Libro 74
Nada se os quedará oculto cuando vuestra alma pueda ser irradiada completamente por Mi luz de amor, pues entonces estará conectada de nuevo Conmigo, y ya no hay oscuridad para ella, ninguna falta de conocimiento, ni preguntas sin respuesta. Entonces ella habrá adquirido conocimiento, y solo necesita considerar en sus pensamientos acerca lo que quisiera saber, para entonces también recibir la aclaración a través de Mi amor. Entonces el intercambio de nuestros pensamientos se produce como al principio, entonces el ama haya reestablecido la relación entre el hijo y el Padre, y entonces podrá experimentar el amor del Padre sin límites y ser bendecida sin límites.
Pero este estado del alma aún no es concebible para vosotros, los humanos; aún os encontráis en la oscuridad mientras no hayáis reconocido vuestra tarea en la Tierra, o quizás chispas de luz a veces brillan en vosotros que os brindan un pequeño conocimiento.... pero solo unos pocos tienen en sí mismos una luz que brilla a lo largo y ancho, habiendo ya desterrado así el estado actual de oscuridad. Estas almas, sin embargo, se sentirán mucho más felices que las primeras, pues tener una visión más clara de su verdadero propósito en la Tierra también significa cierto grado de seguridad para el ser humano frente a todas las experiencias fatídicas.
Ve un propósito en todo lo que sucede a su alrededor, y también ve su propia tarea en su entorno. Aunque su vida sea menos favorable, él está en ventaja frente a sus semejantes y, por lo tanto, no se siente oprimido por su situación, sabiendo que está conectado Conmigo, como el Poder, Que siempre puede ayudarle y alejar todo lo que le oprime. Por lo tanto, nunca pierde la esperanza, porque una luz brilla contantemente sobre él, que le revela muchas cosas.
Pasar por la vida terrenal sin conocimiento siempre demuestra que un ser humano aún no ha recibido Mi irradiación de amor, que se resiste a ella y, por lo tanto, anda en la oscuridad del espíritu. Y entonces, solo que está relacionado con el mundo terrenal le parece significativo, y eso es lo que, por lo tanto, se esforzará por lograr, sin considerar que pierde todo significado en el momento de su muerte. Éste entonces, es ciego en espíritu, la noche de la muerte le rodea, aunque viva en la Tierra, pues su alma está muerta, sin ser tocada por Mi rayo de amor, porque el ser humano excluye cualquier posibilidad al respecto.
Pero qué agradecida sería el alma si tan solo poseyera un desello de luz al abandonar el cuerpo, su caparazón corporal, a la hora de la muerte. El más mínimo rayo de luz le mostraría el camino.... pero así, vaga en las tinieblas, y su destino es lamentable, pues aunque no pierde la conciencia de su existencia, siempre cosechará solo lo que el ser humano ha sembrado en la Tierra. Y así, el alma ha traído esta oscuridad sobre sí misma; en su vida terrenal, no logró disolver las capas que la rodean y así conceder entrada a Mi rayo de luz de amor....
Disolver estos caparazones en el más allá es mucho más difícil, y el alma necesita ayuda. Y a menudo puede tardar mucho tiempo en orientarse en su entorno, hasta que ande en una luz de crepúsculo.... hasta que una pequeña comprensión le trae alegría, y entonces alinea su voluntad según este conocimiento. Con un esfuerzo constante, la luz interior también aumentará; es decir, Mi obra de amor y misericordia se le hará cada vez más clara, al igual que su propia condición; aprenderá a reconocer con mayor claridad cuál es su verdadera tarea y su meta final y a esforzarse por alcanzarlas.
Pero haber adquirido ya este conocimiento en la Tierra y así poder pasar en la luz al reino espiritual, esa es la meta del ser humano en la Tierra, que cada uno podría alcanzar y que trae una dicha indescriptible en la hora de la muerte, porque entonces el alma estará rodeada de luz por todas partes y podrá verlo y comprenderlo todo; todo velo caerá ante sus ojos, y la dicha de la irradiación por una luz incesante será el destino de quienes comiencen en la Tierra a disolver los caparazones de sus almas, lo cual solo puede suceder a través de actos desinteresados de amor.
En la Tierra, vosotros los humanos no reconocéis el efecto espiritual de tal acción amorosa, pero en la hora de la muerte se os permitirá experimentarlo, y tendréis instantáneamente una comprensión espiritual que también os permitirá llevar a cabo vuestra actividad en el más allá.... llevar de nuevo a las almas ignorantes de regreso a la luz y haciendo con ellas lo que se os hizo a vosotros durante vuestra vida terrenal: haciendo que los corazones sean receptivos a la luz divina del amor que Yo continuamente hago brillar sobre ellos, para que puedan ser eternamente bendecidos....
amén
Traducido por Hans-Dieter Heise