Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/5747

5747 Fe en la Misión de Jesucristo. Enseñanza correcta

15 de agosto de 1953: Libro 62

Yo hago que a los seres humanos os llegue lo que os sirve para vuestro bien. En la lucha por aprobar vuestra prueba de voluntad en la Tierra corréis peligro de fallar porque no aplicáis los medios correctos... porque vuestra voluntad es todavía demasiado débil y no vais por el buen camino - el que os garantiza el fortalecimiento de vuestra voluntad... el camino a Jesucristo...

La fe en Jesucristo y su Obra de Redención es el único medio más seguro para aprobar vuestra prueba de voluntad, pero la humanidad carece precisamente de esta fe. Por eso, ante todo, esta debe volver a producirse en el hombre.

Porque sin Jesucristo es completamente imposible alcanzar el objetivo. Por eso, ante todo, en la humanidad debe volver a hacerse vivo el saber sobre Jesucristo, su Encarnación y su Obra de Redención. Los hombres deben ser enseñados correctamente sobre la Misión con la que el Hombre Jesús tenía que cumplir en la Tierra, por qué esta Misión era necesaria, y por qué el Alma del Hombre Jesús se ofreció para llevar esta Obra de Redención al cabo...

A los seres humanos hay que darles conocimientos sobre el Salvador divino que corresponden a la Verdad, para que la fe pueda nacer y hacerse viva, porque entonces también el logro del objetivo en la Tierra está asegurado. Pero para informar a los hombres correctamente sobre este problema –él de la Encarnación de Dios en Jesucristo– también hace falta darles más explicaciones: sobre la Creación y su objetivo, sobre el origen de las criaturas, y la razón del conjunto de toda Obra de Creación...

El hombre debe poder asimilar en qué consistía la Misión de Jesucristo, para que ahora también viva en la Tierra de manera conveniente y conforme al sentido - aprovechando de la Ayuda de Jesucristo porque él solo es demasiado débil para esto... Hay que dar al hombre enseñanza verídica para que aproveche bien de su vida terrenal... para que esta no esté vivida inútilmente y sin éxito... sin llegar a la perfección espiritual, la que el hombre realmente puede alcanzar, si tan sólo se sirve de los medios adecuados.

Lo que en aquellos otros tiempos por Jesucristo fue enseñado a los hombres como Palabra Mía, para muchos resulta solamente en una palabra muerta... la que han bien grabado en la memoria como resultado de su educación recibida, pero la que no llegó a surtir efecto porque no llegó hasta el corazón. La humanidad no se sirve de esta Palabra, sino se escandaliza por enseñanzas tergiversadas y se siente autorizada a rechazar todo, pues no permite que mi Palabra se haga viva mediante el espíritu...

Cada vez de nuevo Yo procuro formar mi Palabra de manera tan viva que los hombres mismos sienten la Vida... que en ellos se despierte el deseo que Yo siempre me dirija a ellos... Pero Yo puedo hacer esto únicamente de manera que a cada hombre esté ofrecido lo que le agrada, porque también quiero ganarme a estos hombres que ya no tienen contacto conmigo... los que no quieren aceptar algo que hasta ahora les está conocido como saber eclesiástico y que quieren separarse de todo... los que Yo quiero volver a capturar... pues aun así los persigo en Amor para volver a estimularlos, para que me escuchen y para que hagan caso a mi Palabra.

Y para esto necesito siervos que me son devotos, los que ahora están activos por encargo Mío y según mi Voluntad - los que escuchan mi Alocución, la guardan y la divulgan. Yo necesito hombres que se dejan guiar por los sentimientos, mediante los cuales Yo mismo les hablo... Yo necesito hombres que no me oponen resistencia - hombres a los que puedo instruir de manera que con este nuevo saber pueden trabajar, y que lo hacen conscientes de la importancia de su tarea de traer mi Evangelio a la humanidad como Palabra viva - tal como surgió de Mí...

Únicamente esta Palabra viva puede despertar la Vida... Hay que anunciar a Jesucristo con todo afán porque la humanidad corre peligro de quedarse sin Redención porque ya no le quiere reconocer; a pesar de tener que reconocerle para que se cumple el cometido de la vida en la Tierra. Que a los escépticos sirva de prueba que Yo mismo soy El que se comunica: Mi propia Palabra reconoce a Jesucristo - un reconocimiento que es exigido de cada uno que quiere llegar a la Vida...

Y aquel que realmente tiene la voluntad de permanecer en la Verdad, en esto encontrará la prueba que Yo mismo soy reconocible como Dador de una Doctrina que da primacía a Jesucristo y su Obra de Redención, y que quiere llevar a los hombres a la Salvación que únicamente puede ser encontrada en Jesucristo.

Amén.

Traducido por Meinhard Füssel