Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/5365

5365 Reunión en el más allá en el reino de la luz....

15 de abril de 1952: Libro 59

Es un momento incomparablemente dichoso cuando el alma se aleja de la tierra y entra en el reino de la luz, en esferas donde ya no existe nada poco atractivo, donde el alma es abrazada por una ola de luz dichosa, donde seres de una belleza sobrecogedora se acercan a ella y le muestran una medida de amor que casi la abruma. Los rayos de luz se adaptan a su estado de madurez, por lo tanto siempre en la medida en que ciertamente la hacen inconcebiblemente dichosa pero no consumen el alma, lo que ciertamente podría hacer un exceso de luz para el que el alma aún no es capaz de recibir.... En la inmensidad infinita ve las creaciones más maravillosas, pues su ojo espiritual tiene ahora la capacidad de contemplar las creaciones espirituales que ya no son materia y que, sin embargo, surgen ante él con la misma verdad, por lo que no son un autoengaño.

Y en medio de esta belleza, que su ojo contempla, encuentra a sus seres queridos que la han precedido en el grado de madurez que el reino de la luz podría recibirlos..... Para las personas la dicha de tal reunión es inconcebible, sin embargo, en el reino espiritual el alma es capaz de recibir impresiones más profundas sin fallecer, y siente conscientemente la dicha que Dios le ha preparado y le canta alabanzas y agradecimientos en su corazón, así como en realidad, con el reino de la luz convertido en su hogar, resplandece de amor hacia el Padre que le ha preparado todas estas dichas.... El trabajo conjunto con las almas que se encuentran en el mismo grado de madurez aumenta su fuerza y su voluntad de trabajo, que ahora dirige a las almas que aún están muy por debajo de ella para ayudarlas a alcanzar la misma beatitud. Y con amor misericordioso se ocupa de aquellos que estuvieron cerca de ella en la tierra y que todavía habitan en esferas inferiores, que se han quedado atrás en su desarrollo espiritual en la tierra debido a la incredulidad y la falta de bondad y, por lo tanto, todavía viven infelizmente en la oscuridad o el crepúsculo en el más allá.... Ciertamente reconoce a estas almas y puede acercarse a ellas y ofrecerles su ayuda, pero ella misma no es reconocida por estas almas y, por tanto, su ayuda es a menudo rechazada.... Sin embargo, el amor y la paciencia de un alma de luz se esfuerza constantemente hacia estas almas y alguna vez también logra ganar influencia. Su dicha, que recibe en la constante emanación del amor de Dios, las incomparables creaciones del reino de la luz y la interacción con los seres con los que está unida en el amor dichoso, le da constantemente el impulso para la actividad redentora, encuentra su propia felicidad en dar lo que ella misma recibe; siempre encuentra la satisfacción de su anhelo de Dios y no puede evitar querer también hacer feliz. Es imposible describir la gloria del reino de la luz a los hombres de la tierra, precisamente porque sólo un alma madura puede soportar la abundancia de la luz y, por tanto, comprender también la beatitud, y el ser humano todavía imperfecto no tiene comprensión para ello. Pero una cosa que debe y puede creer, es que habrá un reencuentro en el reino del más allá, que la muerte no pone fin a la vida real del alma y que estas almas se reconocen unas a otras cuando se ha alcanzado un cierto grado de madurez, pero el que que muchas almas aún no poseen. Y por eso también puede pasar mucho tiempo para muchas almas hasta que experimenten la felicidad de la reunión con sus seres queridos; sin embargo, el deseo de ello es a menudo la razón para esforzarse hacia arriba. La fuerza del amor de las almas está constantemente activa para redimir a las almas del abismo y ayudarlas a ser felices, a entrar en el reino donde la luz radiante las rodea, donde pueden contemplar a Dios y toda la adversidad llega a su fin....

Amén

Traducido por J. Gründinger