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5190 El amor y la preocupación de Dios por Sus criaturas...

17 de agosto de 1951: Libro 58

Mi preocupación es por todos los hombres en la tierra, y Me gustaría ver a todos felices... Pero no quiero crearles felicidad terrenal mientras el alma todavía esté en un estado en el que la felicidad terrenal solo puede dañarla. Quiero ver el alma feliz para siempre... Mi amor quiere prepararles la vida eterna, y por eso Mi sabiduría guía a los humanos de tal manera que el objetivo, la felicidad eterna, es alcanzable si ellos mismos la quieren.

Yo amo a todas Mis criaturas y Mi amor nunca termina... Yo nunca rechazo a un alma para siempre y nunca se le impide volver a la casa del Padre. Y como la puerta de la eternidad está siempre abierta, el camino al corazón del Padre siempre está libre, y por mucho que el hijo haya pecado... será aceptado en cuanto regrese arrepentido. Para Mí, como el ser más supremo y perfecto, nada es demasiado pequeño para ser aceptado porque solo espero el momento en regrese a Mí voluntariamente para que Yo ahora pueda hacerlo feliz para siempre.

Esta preocupación Mía por la recaída a la profundidad se aplica a todos los humanos, la que ocurrirá mucho antes que el regreso a la casa del Padre. Y esta previsión hace que Yo realice una intervención sumamente dolorosa para rescatar a aquellos que aún dudan y están en peligro de ser arrancados repentinamente de la tierra... Yo todavía traeré a mucho más hombres de esta tierra al reino espiritual para que sean víctimas de Mi oponente cuando se les pide una decisión. Yo los llamo al reino espiritual, aunque todavía son muy inmaduros, para que aquel no los abrume y luego la entrada al reino espiritual se les cierre por un tiempo infinitamente largo.

Porque al final quiero que prevalezca la justicia y separa sin piedad las cabras de las ovejas, las buenas de las malas, y asignarles el lugar que les corresponde... Cualquiera que entonces no está en Mi campamiento, inevitablemente estará con Mi oponente y también tiene que compartir su destino de ser desterrado nuevamente en la tierra y en la materia. Y un día hasta el pecador más obstinado entrará en la casa del Padre, un día la puerta abierta también lo atraerá, se sentirá poderosamente atraído por Mi amor, que irradia hacia él... pero aún pasarán tiempos eternos...

Pero Yo os amo a todos en esta tierra y quiero ayudaros a encontrar el camino de antemano, quiero que ya Me sigáis ahora, quiero prepararos la felicidad a todos ya ahora y sólo necesita vuestra voluntad para eso. Por lo tanto, no os sorprendáis de que aprovecho todas las posibilidades, no os sorprendáis que uso todos los medios para abriros los ojos a vosotros, ciegos caminantes de la tierra; no os sorprendáis de que la luz de la verdad brille sobre vosotros desde lo alto para que sigáis sus rayos y reconozcáis el lugar de donde partió... es Mi amor sobremanera grande el que quiere sacaros por pura gracia... es Mi mano amorosa la que se extiende hacia vosotros. Tomadla y dejaros llevar y venid al Padre antes de que sea demasiado tarde, porque os espera u os acoge con los brazos abiertos, si solo lo encontráis con amor en vuestro corazón y queréis que llegáis a ser felices...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise