Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/4162

4162 Relación con Dios – Amor o asombro, respeto, adoración....

9 de noviembre de 1947: Libro 50

Cada hombre tiene el derecho de Mí a determinar sobre sí mismo qué relación quiere asumir Conmigo. Me puede considerar como padre, hermano o amigo, pero también solo puede ver a su Dios en Mí, el ser supremo y más perfecto, a Quien quiere someterse y cuyos mandamientos quiere cumplir, porque Me reconoce como el poder más alto. Pero esta última relación nunca está acompañada por un profundo amor por Mí, sino solo asombro, admiración, respeto y adoración. Pero Yo quiero amor, Yo quiero saber establecida una relación íntima Conmigo, porque solo el amor es felicidad. Qué pobre es una persona que carece de amor, y qué rica puede ser llamada la que lo tiene.

Ciertamente disfruto de la humildad de aquel que se somete a Mí como Poder supremo, que Me reconoce y quiere ganar Mí agrado, Yo también lo encontraré y le daré Mi amor, pero Mi objetivo siempre es cambiar su actitud hacia Mí en la relación correcta.... En la relación de un niño con su padre, de una novia con su novio, en la relación que tiene el amor como fundamento. Porque puedo responder a esto, puedo expresarme de lo que es Mi ser original, puedo dejar que Mi amor irradie, es decir, hacer feliz con Mi sustancia original, que fluye como fuerza hacia el objetivo de Mi amor.... puedo agarrar a Mis criaturas y atraerlas hacia Mí.... puedo hacerlas felices para siempre....

Pero cada humano tiene el libre albedrio, cortejo por su amor, por su confianza y vengo a encontrarme con él como un Padre, dándole Mi cuidado, cuidando de él en necesidad y angustia y constantemente le doy Mi gracia.... Pero donde Mi amor no encuentra la misma respuesta, donde el corazón no Me llega empujando con el deseo caliente de la unión Conmigo, donde el niño no llama a Su Padre, y se acerca a Él con la confianza de un niño, esperando confiadamente su ayuda en cada necesidad espiritual y terrenal, allí no puede revelarme en Mi amor paternal, aunque siempre seré reconocible como Dios, como todo poder creador y sustentador y no dejaré que Mis criaturas se queden vacías, las que se esfuerzan por Mí.

Sin embargo, no Me rindo para cortejar por su amor, para empujarlos a tener la relación correcta Conmigo, siempre respetando el libre albedrio, pero llevar al hombre en situaciones en las que puede huir como niño al Padre y así pueda establecer una relación confidencial y así poder conquistarme por completo para sí. Entonces va a progresar rápidamente porque ahora Mi fuerza de amor puede fluir sin obstáculos sobre él y esto significa el desarrollo ascendente del alma, que es el objetivo y el propósito de su vida terrenal....

Amén

Traducido por Hans-Dieter Heise