Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/4145

4145 Exhortación de Dios a Sus servidores

16 de octubre de 1947: Libro 50

Permanecédme siendo fieles, abridme vuestro corazón y dejadme que tome entrada, dejándome obrar en vosotros que Yo me he elegido como cooperación, para que Mi actuar pueda bien entrar en aparición, pero, que para los hombres está oculta en la más oscura noche del espíritu, porque la clara luz los deslumbraría y sólo podría repercutir en perjuicio de sus almas.

A vosotros os necesito Yo de ayuda, y por eso tengo que prepararos de tal manera así, para que en el tiempo venidero me seaís herramientas aptas, un tiempo que será en extremo duro y grave para la humanidad entera, mas para vosotros sopotable, porque Yo estoy junto a vosotros y allano el camino de vuestra vida, para que con pié seguro podáis recorrerlo hasta el fin.

Incesantemente Yo os quiero agraciar con Mi Palabra. Yo quiero hablaros Palabras Paternales llenas de Amor. Yo quiero daros consuelo en las horas de la penuria, que también en vosotros no pasarán de largo, porque una experiencia inquietante relevará la otra. Yo quiero fortaleceros y estimularos para que nunca os canse el trabajo para Mí y Mi Reino, Yo quiero soltar vuestras lenguas, ordenar vuestros pensamientos, y Yo quiero actuar en vosotros a través de Mi Espíritu y daros la más clara luz, el más claro conocimiento y el más profundo saber, Yo quiero encender vuestros corazones en una gran llama de amor, para que os acojaís a vuestros semejantes que vegetan en los mayores apuros espirituales y necesitan vuestra ayuda.

Dejádme permanencer constantemente en vosotros, llamádme, para que Yo pueda ir a vosotros y familiarizaros con Mi Palabra, pues ella es una donadora de fuerza, una bebida refrescante y alimento para el alma y permaneced en la oración íntimamente unidos a Mí, entonces no necesitaréis temer jamás caer en un débil estado, siendo dueños en cada circumstancia de la vida.

Solamente una cosa pido de vosotros, que hagáis vuestra Mi Voluntad, que no os opongáis a Mí, sino que guardéis sólo Mis Preceptos: de amarme a Mí sobre todas las cosas y a vuestro prójimo como a vosotros mismos. Pero premeditad bien lo que exigen estos Preceptos, y después observádlos, y Mis constantes Bendiciones, Mi Amor y Gracia os serán aseguradas, y me seréis vosotros solícitos servidores, por los que Yo Mismo puedo actuar, donde es requerido Mi Obrar.

Amén

Traducido por Pilar Coors