Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/4085

4085 Abundancia de la gracia divina...

16 de julio de 1947: Libro 50

Podéis tomar gracia sobre gracia en abundancia... Qué promesa hay en estas palabras... No lo que se os asignará, sino que vosotros mismos podéis determinar la medida que se os asigna. Considerad esto, que Mi amor no os impone limitación alguna, sino que os considere inconmensurablemente, que os deja a vosotros como queréis ser tratados, y que recibís la medida según vuestra voluntad. Podéis aumentarla en cualquier momento, pero también podéis ignorar Mi promesa y no reclamar nada de lo que se os da. Pero entonces sufriréis mucho tiempo y no encontraréis arrepentimiento ni ayuda porque Me rechazasteis desde que os ofrecí el gran don de gracia.

Vuestra vida transcurre sin éxito para vuestras almas si no os servís de las gracias que están a vuestra disposición. Así que no seréis llamados a cuentas por Mí, porque es vuestro libre albedrío, que Yo no toco, sino que os dejo plena libertad. Pero tenéis poco éxito, porque este sólo depende de la gracia que el hombre reclama para sí. Es decir, como la gracia ha de entenderse como todo remedio que Yo os doy para llegar a lo más alto, entonces tiene que faltar el éxito de ir progresando, si falta la fe profunda en Mí y en Mi don de gracia en el tiempo del fin. Porque la falta de fe tiene como consecuencia que no se aprovecha del don de gracia, que no se aumenta con la voluntad humana, y esto es un estancamiento, que también puede convertirse en un paso atrás.

Os doy lo que necesitáis para la ascensión, os ayudo siempre y constantemente, con tal de que no retiréis vuestra voluntad y no ignoréis Mi don de gracia. Pero vosotros mismos debéis estar preparados para recibir Mi don de gracia, tenéis que pedirlo pidiendo y recibir con agradecimiento lo que Mi amor os ofrece, y tenéis que imaginaros en todo momento que eternamente no podéis progresar sin Mi concesión de gracia. Pero vuestro objetivo es la unión Conmigo, que entonces os traerá fuerza en toda abundancia, para que viváis y no podáis morir jamás, porque vuestro espíritu se despertará y os dará la vida; renaceréis en espíritu y habréis logrado vuestro objetivo. Pero la abundancia de Mi gracia ya os deja alcanzar este objetivo en la tierra, por eso pedidla y usadla y dejaos considerar de Mi amor, para que llegáis a ser felices...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise