Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3957

3957 Creación visible es el reino del adversario de Dios, pero él no la domina....

17 de enero de 1947: Libro 49

Aunque todo lo visible es testigo de la fuerza y de la voluntad de Dios a crear, parte de la creación es del adversario de Él, porque sus sustancias son de lo espiritual que está penetrado de su voluntad, lo que se ha dirigido contra Dios. Y así cualquier creación se cuenta como parte de su reino, sólo el hombre puede, aunque es creación de materia, huir de su reino ya estando en la tierra, aunque su cuerpo está atado todavía y no del todo libre de sus motivaciones de la voluntad y que dejan ver su influencia. El alma del hombre puede huir ya completamente de su mundo y yacer en aquel reino que es su hogar auténtico, donde solo la fuerza y la voluntad de Dios se mueve y donde ya no tienen valor las creaciones terrestres que conllevan voluntad contra Dios. Pero el adversario no tiene poder ninguno sobre las creaciones visibles, aunque es su reino.... Son sustancias parecidas a él, de las cuales se compone la creación, pero completamente inaccesible a su influencia, porque sólo la voluntad de Dios reina sobre esta creación. Y por esto lo espiritual atado en la creación puede seguir con su ascenso espiritual sin obstáculos en cuanto lo haya comenzado una vez, no le puede ser molestado en ninguna manera por el adversario de Dios en su camino del desarrollo, porque no tiene ni el más mínimo poder sobre las obras visibles de la creación. Es la razón porque intenta influir continuamente en la voluntad del hombre, porque le está permitido la influencia y se aprovecha en exceso.... Su intento se dirige hacia la voluntad humana para llevar a cabo la destrucción de la creación de cualquier manera.... Y como es la consecuencia de una vida sin amor, intenta entonces matar al amor en el hombre y despertar en él el interés en el mundo para empujarlo a buscar goces a costa de sus semejantes. En cuanto el hombre se deja seducir a acciones con falta de amor se ha sometido bajo el poder del adversario, y su mente y sus acciones se dirigen contra Dios. Y se abre cada vez más a aquella influencia y va a ser un servidor voluntario en la tierra. El mundo material es su reino, es decir el espíritu está atado en el mundo, que lleva a su voluntad en su interior, que está opuesto a Dios, pero a pesar tiene que subir hacia la altura en la ley obligatoria. Este espíritu intenta liberarlo para que vuelva a él para ayudar a aumentar su poder. Y por esto intenta que los hombres destruyan las obras de creación por razones de falta de amor. Porque también por caminos ordenados se puede destruir la materia y seguir con esto la voluntad de Dios, si el amor es el empuje de cualquier obra del hombre y la destrucción de la materia conlleva el propósito de crear nuevas obras, que son útiles y que entonces cuentan como obra del amor. Entonces se ayuda a lo espiritual en la materia a ascender más según la voluntad de Dios. Y entonces se ha acabado el tiempo que le fue dado al cualquier forma espiritual; mientras el adversario de Dios intenta interrumpir este desarrollo de antemano y necesita para esto la voluntad del hombre, porque él mismo no tiene ningún poder sobre lo creado que ha salido de la voluntad y fuerza de Dios, que sirve para el desarrollo de lo espiritual anteriormente caído. Pero solamente acciones con falta del amor llevan a la destrucción de la materia en su sentido, y el adversario de Dios tiene planes con dos retos que intenta llevar a cabo.... liberar lo espiritual y frenarlo en su desarrollo hacia arriba y ganar a la vez al hombre que destruye por su incompetencia a todo su desarrollo anterior y hacerle obediente en su último estado que es culpable de su estado imperfecto e intenta atraer toda la fuerza de Dios para aumentar su poder. Pero el hombre mismo puede destruir con voluntad libre a sus planes si trabaja con amor y se mete por esto en un estado de perfección y se libera con esto del poder de su seductor anterior y contribuye a la vez a la redención de lo espiritual inferior, si transforma con amor a la materia y la lleva a otro uso útil, de modo que intenta proteger la materia ante la destrucción maliciosa y le da la oportunidad a llevar a cabo su destino, es decir servir a hombres, animales o otras obras de creación de Dios según su forma. Nada no tiene sentido y propósito, y cualquier obra de creación divina tiene como base un destino; y por esto el hombre debe llevar a cabo el amor y la sabiduría en cualquier acción.... bajo su mano sólo deben salir creaciones que son lo mejor para el semejante, y la destrucción de otras obras de creación, salidas de la mano de Dios y del hombre, sólo debe ofrecer a su mano ayudante, si la forma nueva a crear asegura el desarrollo de lo espiritual atado en la materia. Destrucciones malignas de cualquier tipo liberan a innumerables espíritus que según su desarrollo o contrariedad a Dios se vengan o sufren torturas hasta que se conviertan en nuevas formas para poder seguir con su desarrollo interrumpido. Muchas veces estos seres, liberados contra de su voluntad, se pronuncian de una manera molesta para el hombre, aunque no sentido por le hombre, pero influyendo en el alma del hombre, dirigiéndose en exceso a la materia y empujarlos en sus brotes y goces que son muy contrarias para su ascenso y dejan jubilar al enemigo de las almas por su éxito. Porque no cede en la lucha por el alma del hombre, y se acerca con todas las tentaciones.... Pero el amor libera al hombre, y quien vive con amor, la materia no le influye mucho; va a trabajar sin descanso y por su trabajo contribuye a la redención de aquellos, y el seductor nunca va a ganar sobre él....

amén

Traducido por Bea Gato