Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3768

3768 La segunda Venida de Cristo

12 de mayo de 1946: Libro 47

Mi Venida a la Tierra tuvo lugar en una época en la que la forma de pensar estaba totalmente perturbada... en una época de extrema falta de amor y de fe... en una época en que la humanidad se encontraba en una gran distancia de Dios...

Por eso Yo mismo vine a la Tierra para socorrer a la humanidad en su tribulación espiritual. No es la desgracia mundana de seres humanos individuales que me indujo a esto, sino únicamente la desgracia espiritual porque esta tiene como consecuencia la ruina cierta para todos los tiempos.

Yo mismo vine a ellos porque la Palabra escrita no surtió efecto sobre sus corazones. De modo que Yo mismo vine y les traje la Palabra mediante la Boca del Hombre Jesús, en El que Yo había tomado morada y así hablaba mediante El... porque sin mi Palabra nadie puede llegar a ser bienaventurado. Y tal como todo estaba cuando Yo me encarné en la Tierra, tal está otra vez en ella... la misma desgracia espiritual... un estado desesperado para la humanidad si no le llega Ayuda.

La falta de amor ha aumentado demasiado, la fe se ha endurecido, y la Palabra escrita se ha quedado sin significado para los hombres porque ya no la ponen en práctica, por lo que tampoco ya pueden liberarse ellos mismos de su desgracia. Por eso Yo vuelvo a la Tierra - sólo que moro en el Espíritu entre los hombres, tal como Yo lo había anunciado: que Yo me quedaré con los Míos hasta el fin del mundo... En el Espíritu estoy con ellos - y me manifiesto a ellos mediante el Espíritu...

Yo vuelvo a traerles mi Palabra... Yo hablo a los seres humanos, y los que tienen una buena voluntad también reconocerán mi Palabra. Ahí se sobreentiende que Yo no iba a dejar a los hombres sin Ayuda... ¿Pero cómo iba a llegarles Ayuda si no fuera Yo mismo El que les hablara?

Y para esto tengo que servirme de un hombre porque para no empeorar el estado de los seres humanos sólo puedo hablar por la boca de hombre... para no quitarles la libertad de su fe, lo que excluiría toda mejora de su estado espiritual... Hay que hacer que mi Palabra vuelva a llegar los seres humanos, en toda pureza, tal como surge de Mí mismo, para que también pueda surtir efecto en ellos. Y como Yo mismo soy la Palabra, Yo mismo vengo a vosotros y me encuentro espiritualmente entre vosotros pues de nuevo Yo desciendo a la Tierra para socorreros.

Y, hablando a vosotros, también os doy noticia de la época a la que os estáis acercando. Porque Yo quiero que estéis conscientes de la gran responsabilidad que os toca ante vuestras almas. Por eso Yo os hablo, Yo os señalo el final, Yo os advierto y os prevengo, Yo os aconsejo y os doy aclaración sobre todo que hace falta que lo sepáis.

Para cada ser humano que reflexiona, mi Presencia es irrefutable. Porque el que una vez me ha reconocido... el que tiene fe en Mí... él nunca ya podrá negar una relación entre el Creador y lo que Él ha creado. De modo que para él también será obvio que Yo me hallo en todas partes donde no se oponen a mi Presencia, y también creerá que Yo quiero demostrar mi Presencia a los hombres mediante mi Palabra que surge directamente de Mí - de modo que así también da testimonio de Mí...

En la Palabra me encuentro entre vosotros - lo que es mi segunda Venida, de la que he predicho que se realizará antes del final. De modo que con toda seguridad podéis esperar este final porque Yo mismo os había indicado las señales que preceden al último final... y todo lo que Yo he anunciado en Palabra y por escrito se cumple, porque mi Palabra es Verdad y lo seguirá siendo eternamente.

Amén.

Traducido por Pilar Coors