Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3170

3170 Influencia de las fuerzas espirituales según la voluntad humana....

25 de junio de 1944: Libro 41

Las fuerzas espirituales que son reconocidas por el ser humano siempre entrarán en juego, y el hilo de pensamiento del individuo también está influenciado por estas fuerzas. Ahora el hombre debe considerar seriamente si su voluntad se dirige hacia el bien o hacia el mal, porque según su deseo, su pensamiento y su voluntad, será promovido por fuerzas espirituales que quieren ganarle para sí mismas. Su forma de vida es decisiva, qué fuerzas espirituales se asocian con él, y su actitud hacia Dios también determina qué poder tienen estos seres sobre él, porque una oración sincera hacia Dios pidiendo ayuda expulsa los enemigos de su alma, incluso si la persona sucumbe a las tentaciones y se dejó llevar por acciones que revelan visiblemente la influencia de las fuerzas del mal.

Los malos seres a menudo se aprovechan de las debilidades de las personas y las determinan a realizar acciones que no son correctas ante Dios. Pero si una persona reúne la voluntad de unirse con Dios en oración, pronto reconoce lo incorrecto de sus pensamientos y acciones, y se libera de las fuerzas que lo oprimen al pedir ayuda a Dios contra el tentador. Por otro lado, el ser humano cuyas aspiraciones son siempre para el bien será guiado y protegido por las fuerzas buenas, de modo que no pueda ser oprimido por las fuerzas espirituales malas y las fuerzas buenas ahora pueden actuar con éxito en él dirigiendo sus pensamientos e impartiéndole muchas riquezas espirituales para él, pero también determinarlo a un celoso trabajo del alma.

Siempre y constantemente buscará la conexión con Dios y así reconocerá brillante y claramente lo que es contrario a la voluntad de Dios. Así también se alejará de las personas que actúan contrariamente a la voluntad de Dios, y también mantendrá alejados a los seres espirituales malos por su voluntad de ser bueno. Puede resistir y cerrarse a los susurros de las fuerzas del mal, porque incluso un pensamiento dirigido a Dios detiene sus acciones, por lo que el hombre nunca queda expuesto a ellas sin protección, así como, por el contrario, el poder de esos seres espirituales es grande si el hombre mismo está dispuesto a establecer una conexión con ellas apartándose de Dios, a través de malos pensamientos y deseos por el mundo y sus bienes, que no son nada más que señuelos por parte del enemigo de su alma para apartarle de Dios para hacerle inclinar hacia él.

El hombre puede resistir, es lo suficientemente fuerte para hacerlo, siempre que se conecte con Dios en la oración. Pero si elimina a Dios, se abandona a las fuerzas y les da poder sobre él, del que luego resulta difícil de librarse. Como son los pensamientos y aspiraciones de una persona, así es su entorno espiritual.... porque la persona misma lo determina esto, y entonces también tiene que ser responsable de su pensar, sentir y querer, porque depende completamente de su libre albedrío a qué fuerzas se entrega. Porque la influencia de ningún ser espiritual es tan grande que se vea obligado a actuar y pensar en contra de su voluntad. Goza de la protección de Dios cuando lo invoca y establece una conexión con Él, de lo contrario se entrega a las fuerzas de las tinieblas y este es también su libre albedrío....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise