Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/2219

2219 La enseñanza en al verdad supone una creencia en Dios....

22 de enero de 1942: Libro 31

Cualquier pregunta espiritual no se contesta mientras el hombre no se inclina positivamente hacia la deidad eterna, porque son fuerzas espirituales que ya han encontrado la unión con Dios y que tienen la tarea de aclarar aquellas preguntas. Naturalmente no van a transmitir al hombre el flujo de fuerza que sale de Dios, si no reconoce al donante. Pero el conocimiento espiritual es fuerza de Dios, fuerza de Dios solo puede recibir el hombre que reconoce a Dios, sino todo el mundo estaría metido en el conocimiento, porque los seres que transmiten la luz y la fuerza no negarían a nadie en la tierra el flujo de fuerza. Pero Dios pone condiciones para poder recibir la verdad, y la primera condición es que el hombre se decida conscientemente por Dios, que cree en Dios como creador y guía de todas las cosas, porque Él sobre todo es sabio, misericordioso y omnipotente. La fe en un Dios del amor, de la sabiduría y omnipotencia deja encontrar al hombre también la unión con el creador Eterno y establece a la vez también la conexión con seres espirituales con la voluntad de regalar, los cuales deben moverse en las cercanías de Dios en un estado de perfección para poder recibir sin límites a Su fuerza divina y para poder transmitirla a otros. Aquellos seres se esfuerzan continuamente por el bien de los hombres terrestres, cuya creencia todavía es bastante flaca. Intentan mover a los hombres a reflexionar para que manden sus pensamientos con sus preguntas hacia lo alto. A partir de este momento pueden empezar a contestar, es decir enseñar a los hombres mentalmente. Pero los hombres que no creen en Dios no pueden imaginarse cuánto más difícil es levantar preguntas espirituales. No reconocen nada espiritual y por esto tampoco dirigen sus pensamientos hacia aquella dirección que rechazan en el fondo de su corazón. Tampoco aquellos hombres pueden recibir ninguna contestación si no preguntan, porque justamente por las preguntas estos seres están capacitados a liberar la transmisión de contestaciones mentales. Por la pregunta el hombre abre su corazón, y ahora se le puede transmitir el flujo de fuerza, porque a partir de ahora ha establecido la conexión con Dios, la cual Dios ha puesto como condición. El hombre tiene que reconocer a Dios para poder conocerle.... tiene que someterse a Él con devoción profunda para poder recibir Su gracia. Pero si Dios transmite al hombre la verdad, Él quiere ponerle en conocimiento, y es una gracia tremenda, y esta gracia se tiene que pedir conscientemente, entonces el hombre debe aceptar a través de preguntas mentales que existe a un creador, del Cual supone que pueda contestar a su pregunta con fuerza de Su sabiduría y que quiera contestar con fuerza de Su amor.... Y a este creador reconociendo debe preguntar devotamente por aclaración, por conocimiento y verdad, entonces no abre su corazón en vano.... Sólo entonces puede ser enseñado por las fuerzas sabias y no le dejan esperar por nada.... Reparten con alegría lo que ellos mismos han recibido de Dios, dan, porque están metidos en el más profundo amor y el acto de dar les regala felicidad. Y lo que dan es la pura verdad, porque solo son los ayudantes de la voluntad divina, y Dios solo ofrece la verdad más pura a aquel, que a través de sus preguntas mentales reclaman la verdad....

amén

Traducido por Bea Gato