Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/1941

1941 Generación de luz y fuerza.... II

6 de junio de 1941: Libro 28

Para poder recibir luz y fuerza no es necesario nada más que ser criatura de Dios. Dios alimenta con Su fuerza todo lo que emanó de Su voluntad, porque sin este suministro de luz y fuerza el ser tendría que perecer, es decir, tendría que dejar de ser lo que es. Porque todo lo creado es fuerza condensada que se ha convertido en forma.... Es algo que ha surgido de Su voluntad, que lleva Su voluntad dentro de sí y que jamás podría formarse a sí mismo de manera diferente ni podría estar sujeto a otra voluntad. dado que la luz y la fuerza se generan constantemente a través de la tremenda actividad de amor de Dios, también deben surgir constantemente nuevas creaciones.

El flujo de fuerza de Dios debe condensarse continuamente en forma; debe continuar existiendo y preservado al recibir una fuerza siempre nueva de Dios. Porque si Dios retirara Su voluntad activa, es decir, la irradiación de Su fuerza de voluntad basada en Su inimaginable actividad amorosa, éstas dejarían de existir, ya que en sí mismas son sólo voluntad convertida en forma. Sin embargo, lo que es de Dios permanece para siempre. Porque la fuerza que fluye a través de todo lo creado es imperecedera; sólo puede canalizarse hacia una forma continuamente nueva y visible, y esta forma sólo puede transformarse, pero no disolverse por completo. Porque ella también es fuerza de Dios, que fue creada por la voluntad divina según su tarea, para un fin determinado.

Porque nada surgió sin un propósito o plan en toda la creación, y dado que todo ser recibe la luz y la fuerza de Dios para poder existir, es luz y fuerza en su sustancia original; Tiene su origen en Dios, eternamente no puede ser otra cosa que irradiación divina y, por tanto, nunca puede desvanecer. Sólo puede alejarse infinitamente de Dios en su ciclo, pero independientemente de ello debe seguir recibiendo luz y fuerza para poder ser lo que es, mientras permanezca a la obra visible de la creación. Y después de eones de años, toda la fuerza que emana de Dios terminará su ciclo y regresará a su punto de partida. La luz y la fuerza se fusionarán nuevamente con la eterna luz primordial, con Dios, Padre de toda luz....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise