Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/1115

1115 Amor de Dios.... Protección divina.... Tormentas....

25 de septiembre de 1939: Libro 20

Con qué cautela y cuidado lleva el Padre a sus verdaderos hijos a través de la vida en la tierra.... a través de todos los peligros y los protege de la extrema necesidad, tanto corporal como también espiritualmente.... Porque el Padre en el cielo ama a estos hijos Suyos, que Le anhelan constantemente y se esfuerzan lo mejor que puedan para servirle y obedecer Su voluntad. Y por tanto, no os preocupéis ni vaciléis, incluso en los momentos de tribulación terrenal, porque el Señor hace que estos pasen de vuestro lado y hará que no os agobien y que siempre encontréis ayuda....

Y este debe ser vuestro consuelo, y debéis mirar al futuro con el corazón alegre, porque dondequiera que esté, el Padre os concede Su protección, por eso nunca sois abandonados, también puede parecer que todo a vuestro alrededor amenaza con colapsar. El que se encomienda al Padre que está en el cielo e implora Su misericordia está en la más segura protección, porque Él no deja sin respuesta una oración enviada con fe. Muchas tormentas probablemente todavía pasarán sobre vosotros, pero después siempre brillará el sol de nuevo, y una y otra vez una suave calma y un cielo sin nubes harán que el recuerdo de las tormentas anteriores se desvanezcan....

Y considerad, que estas tempestades también tienen que ser, porque el Señor, Que manda sobre la vida y la muerte, también tiene estas tempestades en Su poder, y si permite que los elementos se enfurecen, también sólo pretende una purificación de todo lo que ha destinado para mayor actividad. Él separa de antemano todo lo que es injusto, para que el camino a la perfección se vuelva libre para el ser. Y de tales tormentas aún tienen que pasar muchas sobre la humanidad, y es por eso que no debéis vacilar y volveros pusilánimes. Mientras os mostréis dignos del amor de Dios, él también tiene Su mano protectora sobre vosotros, y por tanto debéis practicar el amor, porque con eso Le testificáis vuestra voluntad y también Le declaráis vuestro amor. Y Él os protegerá de todo peligro y también os dará Su amor....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise