Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/0550

0550 Preparación de las almas por parte de las fuerzas del Más Allá (continuación)

18. Aug. 1938: Libro 12

En el mundo espiritual todos los seres tienen la misma importancia. No hay ninguna alma que sea valorada más que otra. Por eso el empeño de ganar las almas para la eternidad es idéntico para todas. Bien entendido, la sustancia original de cada alma es una parte de Dios, por lo que nunca puede sufrir menoscabo. Cuando un alma se ha encarnado, el cuerpo físico se somete a la tarea de su purificación, y también el alma participará en ella. Para que el alma pueda sacar el mayor provecho de su vida en la Tierra, tiene que producirse idéntica actividad en el cuerpo y en el espíritu.

Como ante Dios todas las almas son consideradas de la misma manera, a todas ellas les son concedidas las mismas posibilidades para alcanzar un estado de madurez máxima, es decir, ni una sola alma será considerada menos o privada de un campo de actividad que le pudiera servir para su maduración. Por eso es culpa de cada alma no alcanzar el estado de madurez, pues son su propia voluntad y su pereza espiritual las que le retrasan en su camino hacia la perfección. Cuando un alma se dedica con empeño a su trabajo, nunca podrá pensar que ha sido perjudicada, porque será agraciada como todos los seres espirituales. Ya la sola encarnación es una gran Gracia, porque durante su vida en la carne el alma puede desarrollarse hasta un nivel muy alto, siendo cosa suya hasta qué punto aprovecha del tiempo en vistas a la Vida eterna. Si admite que la guíen a las esferas de su propio destino, entonces alcanzará el mismo estado de perfección propio de cada ser espiritual de esa esfera. Todo lo que tendrá que hacer estará relacionado con su propia perfección: su desarrollo hasta llegar a ser un ser divino, porque será consciente de que es una partícula de la eterna Divinidad. Y a un ser que es consciente de su propia Divinidad, siempre le será ofrecida la máxima asistencia por parte de los seres espirituales, por lo que nunca podrá fracasar, aunque los obstáculos que se le presenten le parezcan enormes. La manera cómo se realiza la influencia en las almas es muy diversa, y ha de serlo porque cada alma tiene una idea distinta sobre el objetivo de su vida en la Tierra. Y mientras aún no haya conocido la pura Verdad, tiene que ser guiada por influencias externas para llegar a ella. Tiene que ser preparada para la recepción de las verdades divinas. Y muchas almas necesitan mucho tiempo para alcanzar el estado correspondiente, porque al principio frecuentemente lo rechazan todo, con lo que ellas mismas se complican el proceso de asimilación. Por eso muchas criaturas tienen que sostener una inmensa lucha interior hasta que comprenden que cada ser tiene un objetivo señalado por Dios: la unión con Él, objetivo que sólo pueden alcanzar si se identifican totalmente con la tarea que el divino Creador les ha indicado.

Amén.